BROMAS PESADAS DEL PASADO

 

Yo casi siempre escribo sobre mis experiencias directas. Soy un septuagenario que no afirmo que el tiempo pasado fue mejor o peor, simplemente fue; lo que pasó ya es historia y lo bueno que tuvo hace parte de mis recuerdos. También hubo hechos reprobables que ahora llaman bulling y que eran simple matoneo, como se ha dado en toda la historia de la humanidad y si no me creen revisen los libros de historia. Este artículo trata sobre las bromas pesadas de los años cincuentas y sesentas y de seguro algunas sobreviven en el presente.

La mayoría de bromas más que pesadas eran crueles con la víctima y se daban por lo general entre estudiantes y amigos borrachos. Como se me ha vuelto costumbre las presento en una lista con su explicación.

·       DEL DIA DE INOCENTES: Como no volvía pensar en este día no se si las bromas se siguen haciendo: Las empanadas muy picantes o rellenas de algodón, porquerías envueltas en papel de regalo, noticias falsas en especial a los despechados o a los enamorados que no les paran bolas,

·       EN LOS SALONES DE CLASE: Tachuelas o chinchetas en los asientos. El colmo fue con un lápiz bien afilado sostenido hacia arriba y cuando el muchacho se sentó se le metió por el ano y lo desgarró por dentro, tuvieron que hospitalizarlo y el culpable fue expulsado. Otra era untarse la mano con tiza y cuando entraba el profesor darle una palmada de felicitación, la mano quedaba pintada; pero una mejor era marcar la mano en el asiento del profe, cuando salía llevaba una mano bien marcada en el trasero.

Una muy común era amarrarle los zapatos al de adelante y cuando se paraba por lo general se enredaba y se caía, también amarrarlo de la pata del pupitre, daba risa cuando se paraba para pasar al frente y se iba con todo y pupitre, claro que a los profesores no les hacía gracia.

Dañarle las tareas al compañero era cosa de todos los días, como escribíamos con tinta y plumero los cuadernos manchados eran lo común. El matón del curso se hacía el pendejo  pasaba por junto al juicioso y le volteaba el tintero manchando cuadernos, pupitre, ropa y el piso, eso acarreaba expulsión y no era muy seguido.

 

·       ENTRE ESTUDIANTES: como yo estudié la secundaria en un internado las bromas abundaban. Mojar la piyama del compañero y hacerle nudos; meterle un ratón entre las cobijas; robarle el comiso; meterse a robar en dormitorios ajenos. En el comedor hacer que alguien mirara para otro lado y robarle la carne o el pan o escupirle en la sopa.

Más grave era pegarle un chicle en el pelo, echarle polvo pica- pica en la espalda, tierra entre los zapatos o mierda, en algunos casos. Algunos eran tan perversos que cuando el mas tontico salía en la mañana a bañarse se orinaban en la cama y tapaban con las cobijas, cuando pasaba el profesor de internos le decían; fulano se orino en la cama y tendió las cobijas; por supuesto destapaban y ahí estaba la prueba.

·       ENTRE AMIGOS. Muchas bromas entre amigos son las mismas del colegio con algunas variantes entre las que aparecen las novias. Les recuerdo que los noviazgos de mis recuerdos por lo general eran a escondidas y el afortunado que tenía entrada a la casa hacia visita frente a la mamá, un hermanito cansón o una tía solterona; la comunicación entre novios se hacía por medio de papelitos o razones con la mejor amiga. Entonces se falsificaba la letra del amigo y se enviaban mensajes falsos como rompimiento del compromiso o una cita a escondidas donde él o ella no iban a estar por que no sabían.

·       BROMAS DE BORRACHOS. Estas eran muy frecuentes sobre todo con ese amigo que siempre se pasaba de tragos y los demás aprovechábamos para raparle medio lado de la cabeza; pintarlo como payaso, ponerle los calzoncillos encima del pantalón, llevarlo a la casa de la novia, timbrar y salir corriendo de manera que cuando abrían la puerta caía a los pies de quien abriera, contar al otro día a todo el mundo cosas imaginarias de lo que había hecho borracho, si había cámara, de esas de rollo, tomarle fotos y mostrarlas a todo el mundo. Por lo general el borrachín que tenía laguna mental dejaba de salir a la calle una semana, hasta que le pasaba la vergüenza y empezaba otra borrachera.

Son demasiadas bromas en mis recuerdos pero creo que con ese listado anterior muestro a la juventud actual que los jóvenes de hace cuarenta o mas años también teníamos matoneo, eso que ahora llaman bulling y que todos, en algún momento sufrimos en carne propia. En otro artículo les cuento sobre los noviazgos para que se rían.

Edgar Tarazona Angel

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