CUENTAS PENDIENTES POR PAGAR

 

, por pagarle a la vida…

En el mundo financiero, el monetario, siempre sabemos lo que debemos y lo que nos adeudan, más no siempre pagamos o no nos pagan; pero lo que a veces se nos olvida es que la vida es el más perfecto sistema de crédito en el cual sí no quedan deudas porque todas se cobran y todas se pagan…   En ambos casos esto se designa de una manera muy diciente:  “CUENTAS POR COBRAR”  y  ”CUENTAS POR PAGAR”.  En uno y otro  aspecto, se calculan unos intereses que incrementan el valor a pagar, eso no tiene mucho misterio y sí mucha justicia.

Sin embargo,   por lo regular justificamos nuestras malas acciones y esto hace que las olvidemos, muchas veces; pero a la vida no se le olvida, eso está ahí, como una cuenta pendiente por pagar, en este caso.  De todas maneras, olvidadas o no, la factura nos llega en cualquier momento y aquí si no hay una posibilidad distinta a la de pagar, generalmente donde más nos duele.

Recuerdo una pareja que vivió en mi vecindario hace muchos años.  Se trata de un profesor, su señora esposa financiera y sus dos hijos varones.  Me tocó ver a esta vecina con un ojo moreteado por el puño del marido, otro día la vi en la E P S haciéndose tratamientos médicos porque el caballero le dio un golpe que le desvió el tabique nasal.  También soy testigo cuando ella pasó corriendo a meterse a la casa de una amiga buscando protección porque este hombre andaba repartiéndole patadas y trompadas a ella donde le cayeran.    Ni hablar de mujeres en la calle.  Ese fue el plato del día durante los, más o menos 20, años que esta mujer resistió al lado de este patán.  Siempre se ha dicho que ella es muy jodida, en esta condición de ser muy jodida han justificado, amigos y parientes del marido, el maltrato físico y moral al cual fue sometida esta estúpida señora durante su convivencia matrimonial;  también se dice que ha sido una extraordinaria madre, una gran ama de casa y una esposa correcta.  Esto sí sé que se lo ha retribuido muy bien la vida.

Después de la separación ella se fue del país con sus dos hijos y el caballero siguió en el mismo vecindario.  Esta pareja anda  por los 60 y 65 años respectivamente, más o menos.  De ella sé poco, de él sí sé un poco más porque siguió viviendo en la misma casa.  Con el tiempo este hombre se volvió a casar, esta vez con una profesora 30 años menor que él y con quien tuvo una niña.  Durante casi 10 años vivió la nueva pareja en la misma casa y luego se mudaron a una mucho más moderna y les perdí el rastro.   Pero seguimos teniendo amigos en común.

Hace pocos días me visito un amigo profesor con el objetivo de averiguarme por su gran amigo, mi ex vecino el profesor protagonista de esta historia.  Según este amigo, la nueva compañera se la jugó al hombre de una manera muy cruel.  Dicen las malas lenguas que esta dama resultó muy casquivana y cuando el marido llegó de un viaje se enteró que su querida andaba muy díscolamente con un profesor y con un pastor…

Este dolido marido ha logrado despertar el pesar de todos sus amigos, porque el honor del varón no puede admitir que a su mujer se la toque otro varón,  qué diremos de dos, y cuando yo hablo de la facturita que el profe tenía pendiente de pago, me dicen que es que la esposa era una mujer muy jodida…  ah ja, como no, en eso de jodida justifican los malos tratos físicos y morales, con eso de jodida excusan las innumerables mozas que le aguantó.  A la mujer también le duele sentirse reemplazada…

Ahora le tocó al profe pagar sus cuentas pendientes y con intereses muy altos, porque fueron muchos los errores, intereses de usura prácticamente, porque repetía el mismo error;  aunque ahora trate de ponerla a ella por el piso, ella es tan solo el instrumento del cual se valió la justiciera vida.  De igual manera a ella también le queda pendiente esta facturita, porque a las leyes de la vida si nos tenemos que someter todos, toditos sin excepciones.  Para el sistema de cobro y pago de la vida no hay categorías ni estratificación social.  Mejor dicho, no hay palanca que sirva.

 

Entre tanto, yo si es que no siento un mínimo de lástima por el profe, todo lo contrario, me siento a reír a carcajadas del profe, mientras voy pasando revista a las cuenticas que me van llegando y que tengo acumuladas pendientes de pago…

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