Don Juan Vicente Torrealba

Estábamos por los años cincuenta cuando nos sorprendió escuchar por una emisora de radio un programa en el cual presentaban a LOS TORREALBEROS de Juan Vicente Torrealba. En aquellos locales comerciales del hoy llamado bulevar de Sabana Grande, numerosos oyentes  disfrutábamos del novedoso programa musical.

En aquel tiempo el bulevar no existía, era una estrecha calle un poco pueblerina conocida como calle real de Sabana Grande o Avenida Abrahán Lincol. De tarde en tarde nos reuníamos en sabrosas tertulias grupos amantes del béisbol, desde pacíficos  aficionados hasta frenéticos fanáticos que daban todo su polémico entusiasmo en favor de su divisa. Los equipos de béisbol eran Cervecería Caracas, Magallanes, Vargas y el Venezuela del recordado Yanecito, estos conjuntos se disputaban el calor de la fanaticada asistente al estadio de San Agustín. En la parte musical se escuchaban afamados cantantes que llegaban de las antillas con sus sones y guarachas y el siempre romántico bolero, en verdad era muy placentero escucharlos alternar con nuestros artistas y orquestas en los salones de moda para la época.

No era común escuchar pajarillos, seis por derecho, zumba que zumba, San Rafael, tantos estilos de música llanera poco difundidos por las emisoras de radio. El maestro Juan Vicente recogió el pasaje y la tonada en sus hermosas composiciones y coplas errantes que navegaban en voz de vegueros y las trajo a la gran ciudad con sus Torrealberos para sembrarlas por siempre en el corazón de sus habitantes. Fue algo nuevo escuchar la sonoridad del arpa llanera, disfrutar de aquellos cantares en la voz recia de Ángel Custodio Loyola. Fue para nosotros el conocer lo que era un carnaval con el respaldo de arpa, cuatro y maracas, instrumentos muy criollos pero poco conocidos por estos oyentes capitalinos. Juan Vicente incorpora a sus Torrealberos una voz que desde el primer día se robó la atención y admiración de los radio escuchas, su nombre: Marisela, ella nos hizo llegar en su bonita voz los versos sencillos que en sus pasajes iba creando el maestro Torrealba: “Arrendajo de los llanos tu canto es más puro y fino, porque llevas en el pico guitarra, maraca y piano”. Luego nos trajo un sin fin de hermosas melodías, como su Concierto en la llanura, Tempestad en el palmar, Montecristo, La potra zaina, Solo con las estrellas, Desilusión, Aquella noche, Mujer llanera, todas ellas en su inconfundible estilo de sentir su música y ejecutar el arpa. En muchas de sus realizaciones discográficas contó con la participación de su alumno, el joven Henry Rubio. También incorporó en sus numerosas producciones nuevas voces que fueron y son figuras de primera línea en el firmamento artístico nacional, hoy guardamos para ellos especial afecto: Mario Suárez, Héctor Cabrera, Maigualida, Pilar Torrealba, Rafael Montaño, Luís D’ Ubaldo, Nora Suárez, Marianela, Natalia, Nikary, una bonita japonesa que canto en su idioma, Sueño azul, Sabaneando, Solo con las estrellas, entre otras. Tras la huella de Juan Vicente fueron llegando copleros del más puro sentir llanero; Portuguesa, Cojedes, Guárico, Barinas y San Fernando de Apure se hicieron sentir en aquellos recios contrapunteos o cuando nos  contaban en sus voces las aventuras de algún inquieto gabán.

El Maestro Juan Vicente Torrealba ha sido reconocido por su obra musical por muchos artistas y críticos de países vecinos y de Europa, en especial España donde sus presentaciones fueron de éxito total. En México hay una plaza en un pintoresco poblado que lleva su nombre, también el prestigioso Mariachi Vargas de Tecalitlán grabo su música en sentido reconocimiento al  Maestro Torrealba. En la Republica del Paraguay hay institutos de educación musical donde en el concierto de graduación el alumno debe interpretar el Pájaro Campana y el Concierto en la Llanura del Maestro Torrealba.

El mejor y más valioso homenaje para Don Juan Vicente Torrealba será él que su pueblo seguirá por siempre recordándolo e  interpretando su música que la siente tan suya.

A.M.

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