EL PODER DEL VOTO

EL PODER DEL VOTO

 

Frases trilladas, frases gastadas que se pronuncian con mucha intención y se escuchan sin mayor atención; frases manoseadas y maliciosas que, en unos pocos, causan risa, frases manoseadas y maliciosas que, en unos pocos, causan una risa repelente y antipática como la manifestación física  de lo que produce en el interior el solo hecho de escucharlas; el solo hecho de escucharlas debe producir la misma burla que ocasiona el hecho de  pronunciarlas.

En esta maquiavélica campaña electorera, salpicada por todo tipo de escándalos  y marcada por toda clase de alianzas impensables y trampas mortales, al parecer se agotó hasta la creatividad para decir los discursos y se han dedicado a decir, volver a decir y volver a volver a decir unas románticas frases, unas románticas frases que son tan cautivantes como inaplicables en la realidad de la perversa política nacional. 

Qué “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO”, qué belleza de oración… lo que no dice es la hora de qué o para qué…  Y es precisamente esta falta de precisión lo que se manipula y acomoda según las mañas y ambiciones del oportunista del momento.  “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO” grita el candidato desde la tarima, mientras el pueblo enardecido y hambriento, espera el instante en que empiecen a repartir neveras, televisores, ollas arroceras, ollas a presión y un extenso etcétera.   Llegado el día de las elecciones, mientras para algunos  “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO” puede ser: “después de votar, venga por su tamal”, para el otro será: “vaya a votar y reclame su billetico”, si, es que a veces es mejor en efectivo constante y sonante.  Sí, entonces si  “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO”, le llegó la hora de mendigar, pedir, limosnear…  “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO” la hora de venderse y arrodillarse. “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO” de seguir negociando su consciencia.

Qué “LLEGO LA HORA DEL CAMBIO”, esta sí que es una hermosa expresión.  Pero tan amplia que se puede amoldar a todo tipo de situaciones, puesto que no especifica mucho acerca del cambio de qué.  “LLEGO LA HORA DEL CAMBIO”  se vocifera desde la plaza pública ante la multitud esperanzada, la multitud esperanzada que no puede enterarse de los pormenores  y detalles de ciertos acuerdos programáticos; acuerdos programáticos que aseguran la continuidad de la maquinaria dominada por una avaricia tan mezquina que le impide soltar aquella caja tan rechoncha; caja tan rechoncha que, como es de todos no es de nadie.  Ese es el gran cambio, simplemente un cambio de vestido, de personaje;  pero parece  imposible que le “LLEGO LA HORA DEL CAMBIO” a este macabro sistema.

Sin embargo y según reza la sabiduría popular “A TODO MARRANO LE LLEGA SU NOCHEBUENA”, esa es la esperanza que tenemos quienes no estamos en esa rosca pero que sí permitimos que una sociedad mendiga y manipulada defina los destinos de la nación.  La corrupción política y su consecuente  saqueo a la nación,  la usurpación del poder con su correspondiente abuso, solo subsistirán mientras el pueblo los sostenga…

De tal manera que sí “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO”, la hora de asumir la responsabilidad de los gobernantes que elige; sí “LE LLEGO LA HORA AL PUEBLO” de entender, por fin, que lo que está eligiendo es a su verdugo  victimario o a su protector…  

También  es verdad que “LLEGO LA HORA DEL CAMBIO”, cambio que le compete al pueblo, porque ha sido el único equivocado y el único generador de este desastre que es la administración pública en todos los sectores de todo el país.  “LLEGO LA HORA DEL CAMBIO” cambio de criterio para asimilar que el poder lo tiene el pueblo, cambio para comprender que su voto es un arma muy poderosa.  SABIDURIA y PODER para decidir, SABIDURIA y PODER para elegir…

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