Reminiscencias de Chipaque

 

El potrero de Bavaria

La mayor productora de cerveza en el país instaló una valla publicitaria en el potrero ubicado a la entrada del pueblo, cien metros abajo  de la Virgen de Fátima, y, a causa de esta valla de Bavaria, así quedó bautizado el potrero que hace parte de los recuerdos de todos los niños de mi época. Allí jugábamos pelota (ojo, pelota, no fútbol, deporte casi desconocido en el pueblo por esos años), soldados libertados y, lo que más nos gustaba: indios y vaqueros, o tipos y apaches, dando rienda suelta a nuestras fantasías con los héroes del Far West de los cómics de aquella época. El otro encanto era que las niñas tenían prohibido ir solas por esos rumbos. Debo recordarles que estoy hablando de niños menores de once años y por esos años uno era medio pendejo y de niñas nada de nada. Ahora los niños ya nacen aprendidos o aprenden mañas demasiado rápido, ayudados por todos los medios de comunicación. Ahora en lo que fue este potrero está ubicada la plaza de mercado que antes estaba en la plaza principal, frente a la iglesia y al llamado Palacio municipal, que tampoco era donde es ahora sino en la cuadra que queda de la iglesia para abajo, una casona vieja que también tenía unos cuartos destinados a servir de cárcel.

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