El insidiador

En aquel helado invierno fue la vez primera en que vi sus vacíos ojos. Acechante, su figura se difuminaba en la ventisca tal pavoroso fantasma. Eternas eran las noches que de un lugar a otro debía correr, aterrado y desorientado.A veces decidía, en completa ignorancia, descansar por el fugaz pensar que por fin me habría librado de su acecho. ¡Oh, pero qué iluso, cual vulgo que cae una y otra vez en las artimañas de los sofistas! ¡Qué tan bello ha de ser ese pensar que me endulzaba a cada momento! Y entonces la verdad me apuñalaba con sus inolvidables chirridos, formuladores de sueños que nadie desearía jamás narrar.¡Ante ello sólo queda huir, pero no cometas mi error de ceder al cansancio! Al voltearte siempre estará allí, paseando...

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En algún lugar de este país.

 Nacer en un país sin muchas opciones hospitalaria, sanitarias, desasistencia social y carencias de todo tipo. Sin embargo las circunstancias que rodeaban su nacimiento no dieron más que una sola y única elección tan fortuitas a un lugar baldío, donde la convivencia de humanos y animales de este tipo es normal aquel lugar repleto de aves negras, sedientas, hambrientas que se picotean y pelean por trozos de carne putrefactas, estos zamuros carnívoros que surcan los cielos de las ciudades y...

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La chica de la curva

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La losa del gigantismo

 La losa del gigantismo.Cuando Gulliver apareció por tierras de Liliput, nuestras vidas cambiaron a peor. Cubrir las necesidades alimenticias del gigante ocupó los recursos, voluntades y energías de la nación entera. Su sed de vino vaciaba nuestras bodegas para comprometer futuras vendimias, su hambre esquilmaba nuestros rebaños, eliminaba nuestros gallineros, erradicaba las existencias de huevo, leche y mantequilla. Las vidas de toda la población se encontraban hipotecadas por el pálpito...

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6 DE DICIEMBRE

6 DE DICIEMBRE CUANDO SE PERMITÍAN LAS CORRIDAS EN QUITO.¡Viva Quito! ¡Viva Quito! Se oye por toda la ciudad…Hay carteles, música, algarabía, la ciudad está de fiesta. Pedro es un argentino que ha venido a Quito para conocer el Ecuador, llega una semana antes de las fiestas; en el hotel pregunta al administrador el motivo de estas.Mire usted señor estamos festejando la Fundación de Quito, realizada por Don Sebastián de Benalcázar el 6 de diciembre de 1534; por este motivo hay  varios...

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EL VIAJE DE LA COMETA

En uno de tantos días estivales y ventosos del mes de julio, anticipándose a las vacaciones escolares que están tras la puerta, Pedro y sus amigos decidieron organizar un concurso de cometas, por lo que un sábado muy de mañana salieron de excursión al Panecillo, desde cuya cumbre alistaren sus cometas con el hilo y la cola, comprobando también que el armazón de carrizo esté seguro, y el papel de seda bien templado.La cometa de Pedro de color celeste y forma de avión era la que más alto...

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Abducciones

 Abducciones   En un principio era el diablo quien venía junto a mi cama y se sentaba sobre mi pecho, con objeto de impedirme respirar mientras clavaba en mí sus ojos malignos. Infundiéndome gran terror y consternación, lo hacía dos o tres noches por semana. Conforme crecí, cambié mis hábitos de lectura: pasé del género fantástico y de terror a la ciencia-ficción. Entonces, con la misma regularidad con la que el diablo acudiera a mi cama, empecé a ser abducido. Un equipo médico de...

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El sembrador de cizaña

EL SEMBRADOR DE CIZAÑA Como quintacolumnista a sueldo de una potencia enemiga, mi cometido era arruinar el país como paso previo a su ocupación. Concretamente, me fue asignado el sabotaje de la producción agrícola. Fingiéndome comerciante, llegaba a un pueblo en época de siembra sentado sobre mi carreta cargada de grano. Aprovechaba el ajetreo y la confusión de la siembra, donde cientos de manos se perdían en labores campesinas de todo tipo, para confundir mis sacos de grano entre los...

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EL DISOLUTO

EL DISOLUTO —Vuelve pasadas las oraciones de los matines, sin respetar el rezo ni la meditación que le sigue —aseveró escandalizada sor Andrea.            —Y su aliento huele a vino —aseguró sor Beatriz.            —Y sus ropas a perfume de mujer —remachó sor Gertrudis.            —A mujer de vida licenciosa —puntualizó sor Teresa.            —No se preocupen, esto lo arreglo yo —tranquilizó a las congregadas sor María, la madre superiora.             En el convento se oyeron...

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