Airbag

Un azulado cielo cubrió mi cabeza justo al salir de mi oscura casa. A esa hora no pasaba ni un alma por la calle y sólo habitaba el ruido de la gran avenida circundante, en esa iluminada tarde de sábado.Al pasar junto a la casa vecina pude escuchar los gritos desesperados de la sobremesa, y pude compadecerme de los infantiles llantos que emanaban de una pieza. Al doblar la esquina pude contemplar la montaña y el infinito manto azul que la cubría. Esa mágica abertura que se producía entre unos pocos condominios y casas, era eternamente agradecida por mi alma.Seguí caminando, repasando en la cabeza mi canción favorita que encajaba perfectamente junto al paisaje; un...

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Tarro de mandarina Quaker

Mis dedos ya autómatas al zapping se estaban aburriendo de gastar las yemas del control remoto. De pronto, una panza flácida se excitó pidiendo a gritos satisfacer su libido gástrica. Era la mía y recién me había dado cuenta. Pero ¿por qué? ¿Habría sido por haber curioseado un ratito a las conejitas del Playboy Channel o a las sadomasoquistas de Cinemax? No. En el fondo me dan asco, es por eso que prefiero mil veces...

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La última línea

(Para el maestro Cortázar) Llevaba algún tiempo leyendo la novela. En el tren de regreso a la finca volvió a abrir el libro, que iba interesándole cada vez más a medida que la descripción de los personajes avanzaba.Esa tarde, luego de preguntarle al mayordomo si su mujer había dicho algo o llamado desde la cabaña, entró sin más novedad en la quietud de su estudio que daba hacia el bosque de los cardos. Se...

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Viruta

La noche ofrecía diáfana un punteado de estrellas cuando Tino salió de su carromato para dirigirse a la gigantesca carpa. Era fin de temporada y pronto el efímero paso del Circo, dejaría solo huellas  de su estancia en el terreno.Mientras caminaba hacia la entrada de artistas, podía escuchar las rachas de risas y aplausos que provenían del numeroso público que había concurrido a la ultima función. Está...

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Muni

De la serie cuentos de una hoja para adolescentesHabía épocas en el año que se lo veía con frecuencia casi perfecta, era cuestión de asomarse y verlo, a la misma hora, un poco después de anochecer cuando el tiempo era calmo, el tipo era un reloj.Su pequeña y delgada figura parada junto a la columna de alumbrado de la esquina eran como una estampa, cerca del cordón, mirando hacia uno y otro lado, sin apuro, como buscando a alguien...

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El Barco Fantasma

De la serie cuentos de una hoja para adolescentesEn las postrimerías del siglo pasado, cuando recién comenzaban a escucharse en nuestro puerto de ultramar, las primeras bocinadas a vapor de los buques mercantes, llegaban hasta nuestras costas, desde los más recónditos países del mundo, grandes naves que surcaban las rutas marítimas en busca de nuestros productos. En muchos de esos barcos mitad de carga y mitad de pasajeros solían llegar miles...

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El cementerio de los caracoles

De la serie cuentos de una hoja para adolescentes Al llegar a un paraje solitario de la bahía San Blas denominado Los Andriles, nombre este conocido por muy pocos lugareños y dirigiéndose hacia el nordeste rumbo al mar. Existe un escondido sendero que algunos niegan conocer. Este camino esta bordeado por altos matorrales que cubren toda la zona, y a veces se pierde interrumpido por tenaces espinillos que crecen descontrolados y cómodos en la senda, por ser...

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La Mascarada

Para ElisaMe vuelvo a preguntar qué es el amor. No encuentro ninguna respuesta que pueda satisfacer una duda como ésta. Tal vez sea sólo una palabra para intentar creer que no estamos solos, que alguien más nos necesita y no somos tan inútiles como lo seríamos sin aquellas cuatro letras sibilinas. Tal vez sea un escudo para refugiarnos en los tiempos de lasitud, un biombo donde esconder la degeneración empírica del ser humano (que somos...

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El Soñador

A las ocho la llave resonó en la cerradura. Siempre ocurría a las ocho; entonces la puerta se abría sin problemas ni objeciones, riendo por sus bisagras perfectamente engrasadas. Antes de pasar al living, puso un pie sobre la alfombra celeste (que combinaba con la claridad restante del departamento), y luego el otro. Los refregó con fruición quitando hasta la última partícula de tierra o polvo del asfalto. Imposible resultaba que aquel espacio...

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