La Disputa

Durante el largo viaje comencé a sentir sed. De a poco se me fue secando la boca, aglutinándose los labios entre sí. La camisa rayada se humedecía al menor contacto con mi espalda, sudada y ardiendo debido a la calefacción del ómnibus. El rayo de sol atravesaba la ranura que una cortinita sucia cortina no llegaba a cubrir, y debilitaba mis ojos. El calor era más en aquel fastidioso viaje que en el mismo infierno, donde hubiese deseado estar.Faltaba poco tiempo para llegar al centro de la polis. Los neumáticos crujían bajo los asientos de pasajeros transpirados y jadeantes, que sacaban en forma intermitente alguna pequeña botella de agua mineral o jugo de fruta. La...

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Los Pájaros

Hacía frío. Por la ventana se podía ver un cielo enteramente gris, algo de niebla en las cimas de los edificios más altos. Sin embargo dentro del departamento la temperatura era acogedora y había una claridad que contrastaba con la ciudad. Ciudad oscurecida. La mujer vivía sola, pero no se sentía sola. Tampoco insegura. Estaba en una habitación mas bien pequeña, ocupada por una catrera ruidosa, una mesita de luz y velador, la...

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Pueblo de Agua

Vivía en una parte muy extraña de su planeta, no cabía duda. Los pies ligeros crepitaron con el agua que corría sobre y bajo su ciudad, y el frío, que ya duraba varios días, era torturador.La llovizna, poco a poco, como una primer idea que comienza a invadir culturas enteras, fue apoderándose de su cuerpo, pasando por su cuello, lenta, su espalda, terrible, su cintura, implacablemente. Sintió escalofríos mientras con sus ojos...

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Los Invasores

El hombre caminó hacia ella, estaban los dos desnudos en medio de picos delgados y altos, formaciones que parecían de piedra, pero no lo eran. Lo primero que intento hacer fue abrazarla para cubrirla de aquellas luces que cegaban sus miradas, pero seguramente estaba tan atontada y estremecida que no deseo nada más que desaparecer. De sus ojos rojos, con algo de amarillo, tal vez por la claridad tan extraña y nueva, brotaron dos lagrimas, que fueron mojando todo su...

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Crónicas del amor lejano 2

Y se juntaron sus manos en suave caricia y la magia explotó alrededor, transformando la ciudad mojada en improvisado paraíso. Los labios se extendieron en mansas sonrisas y los ojos se contaron mil historias hasta que la luz del semáforo cambió su color nuevamente.... Nada parecía inusual dentro de la esfera plateada del atardecer. Miles de luces caían sobre la calle y se desparramaban en un chisporroteo brillante. La lluvia los acunaba...

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Crónicas del amor lejano 1

Te estoy acariciando con la mirada, aún cuando no te he visto todavía. Estás a 10 minutos, no quiero correr. Tengo miedo de no poder respirar más cuando te vea y morir antes de decirte las palabras que he estado guardando para pronunciar solamente una vez sobre tus labios. He llegado y ahí estás, con la cabeza entre las manos, como buscando respuestas invisibles que alguien olvidó sobre la mesa del café.Y por primera vez nos estamos...

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Fin

Y así termina esta historia. Por todo lo no contado, ustedes no saben nada de mí y de mis singularidades. Mi abuelo decía "esta es una niña muy singular". Mi pluralismo será una reacción inconciente contra las etiquetas? O será conciente y no me dí cuenta?Soy singular y plural… … Un real desafío a la gramática…Ustedes tampoco saben porqué ahora, después de todo lo que...

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Grandes Perspectivas

Lo primero que le llamó la atención al entrar, fueron las proporciones descomunales de la gorda de la recepción. Por el volumen que asomaba por sobre el mostrador, se notaba que era una mole. No sólo en circunferencia sino también en altura. Y encima fea. Todo empequeñecía alrededor de esa figura de arquitectura faraónica y tuvo que contener la risa al ver lo diminuto que se veía el tubo del teléfono apretado entre la oreja...

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Un Juguete Que Sólo Yo Podía Arreglar

--No sé, pero creo que sí, que podemos vencerla..--Vos estás delirando, Fernando.--Me acuerdo perfectamente, ni siquiera volvió a gritar, el agua debió haber ahogado también las voces de su desesperación.Fernando me hablaba y se sonreía como si acabara de decir algo simpático. Noté que el tipo de la mesa de al lado se reacomodaba molesto en su silla, como si hubiera estado escuchando y aún sin ver, hubiese...

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