Carta a la Opinión Pública

Sé que me quiere como a su propia vida... bueno, un poco menos. Cuando ustedes lean estas letras él ya no existirá porque yo le habré asesinado. Siempre fue una persona de medios económicos extraordinarios por pertenecer a la élite de los elegidos por la fortuna. Ha tenido toda clase de parabienes y regalos; entre ellos, a los pocos años de haber nacido, a mí. Como si la naturaleza hubiera querido compensar la balanza, su salud ha sido más bien precaria.Escribo esta carta a la opinión pública, no para solicitar comprensión ni mucho menos perdón; únicamente quiero que sepan los motivos que me han conducido a cometer tan terrible acto. Luego...

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El Soldado

Moría. Cuando corría por el campo de guerra, una mortífera bala enemiga atravesó su abdomen. La sangre se le escapaba por borbotones; mientras seguía parado en la mitad del campo de batalla como si no le hubiera pasado nada. Sus ojos se habían encendido hábilmente y querían salir de sus cuencas para evitar el dolor. Sus manos tapaban el orificio en un intento infructuoso de mantener el plasma en su cuerpo. Pero la verdad, era que se...

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Lavativa de la vida

Cómo comenzó toda esta historia en la que mi amigo perdió su virginidad opuesta, por decirlo con la mayor afabilidad permitida, después de haber sido tan promiscuo dentro de la facción "hetero".Cuando vi el enema tragué grueso, el artefacto más que de curación parecía pieza fiel inquisidora; modelo viejo, luenga y ancha, era lo más próximo a un tallo de papaya enana. Por lanzar cualquier eufemismo justo a...

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El mejor amigo del hombre... ¿El perro o la mujer?

Lo compramos porque era lo más próximo a un hijo. Responsabilidad en orden exponencial mucho menor a la de un vástago; mi esposa y yo, a sugerencia de mi suegra decidimos probar suerte. De por sí es una injusticia hablar de "compra" cuando para la raza, lo más prudente sería hablar de "regalo". Venía de una laya de perros fuertes, inteligentes, silenciosos, guardianes y asesinos selectivos. Lo recibimos como a una mota negra...

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Genio y Figura Hasta la Sepultura

Todo estaba listo, en orden perfecto sobre el escritorio. El abrehuecos a un lado de la agenda y la engrapadora. Por unos centímetros más allá, estaba el lapicero, justamente saturado con plumas y marcadores de todos los colores. Un poco más acá, todas las bandejas de entrada vacías, y las de salida repletas en documentos impresos, finamente remarcados. El monitor de la computadora sobre un brazo de metal reluciente, diagonal al teclado blanco, pegado...

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Desvaneciendo la espera

Era mi trinchera, una barricada torpemente improvisada de ramas muertas y un montón informe de hojas secas. Contemplaba el suelo a la redonda del parque, alfombrado suavemente con el cambio de temporada. Frente a mí, un árbol se despellejaba, levantando sin igual hojarasca sobre sus gruesas raíces. Al fondo, una manada de rapaces luchando por el control a pie, de una bola medio desinflada. Un poco más allá, una pareja de viejos sosteniéndose...

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La Redención de la Mujer Pública

Me acompañaban esa tare, una camisa manga larga, un blue jean medio desteñido, unas zapatillas sucias y un filoso machete amarrado al cinto. Caminaba a solas por una avenida de extraños que contemplaban atónitos mi sigiloso andar. Levantando charcos de agua sucia y lodo a cada paso, caminé entre ojos que no hacían mayor labor que la de confundirme. Metí las manos dentro de los bolsillos, el frío había aumentado considerablemente...

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Beatriz

Lo recuerdo perfectamente. Fue un Jueves por la noche. Mi mujer se había ido a una recuerdo perfectamente. Fue un Jueves por la noche. Mi mujer se había ido a una cena de empresa y David, mi hijo de seis años, dormía plácidamente desde hacía un buen rato. Era una de esas noches tediosas en que la imaginación no hace acto de presencia. Donde todo transcurre con la monotonía habitual y a uno no se le ocurre otra cosa sino aterrizar en su...

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¡Dame ese 9!

Atravesar a pie la Quinta Avenida en el corazón de Manhattan, Nueva York, puede llegar a convertirse en esa aventura que uno siempre anda buscando o, a lo peor, volverse la experiencia más confusa y esperpéntica que jamás te ocurra en este conglomerado de pasiones que se ha dado en llamar vida.Al menos eso pensé yo el día que pisé por primera vez la ‘Gran Manzana’, con ese inequívoco aire de turista timorato, disfrutando de...

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