Taciturnidad en la Noche

Era de noche, y aquel chico se había perdido, caminaba sin rumbo por las calles, y fué entonces, majestuoso y tétrico, al doblar la esquina, cuando divisó aquel monasterio; tan alto que no podrías divisar con exactitud donde se encontraba la cúpula, y donde comenzaba el cielo.Abrió, temeroso de la oscuridad, las viejas y derruidas puertas de aquel santo lugar. Hubo un leve chasquido de ellas, las cuales se abrieron solo un poco. Había grandes y enormes filas de bancos, y en el altar, en lo alto, la figura de Jesucristo en la crucifixión. Justo al pie de esta, se encontraba un ser, vestido con una túnica negra, de rodillas, se mantenía...

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Caninos de Canino

“...interminable de sobreprotección uterina, que a medida que uno envejece se convierte en barras de acero que nacen de un corazón abulic oe infantil y se filtran en nuestras mentes. No pude más que sentir envidia, y soñé, en esos momentos de cemento con olor a estreno y ruinas aceptables de futuras esperanzas de algo que hacer los áridos fines de semana, siempre más huecos de vida, de juntarme a esa manada callejera, feliz y cruel de la...

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El Asesino Castigado

Ahí está, como tú la dejaste, sus manos aún conservan el gesto desesperado de atrapar la vida que se escapó por el corte de su garganta. La carne, contra lo que todos, incluso tú pensamos, no tiene dos, sino tres dimensiones, y  esta tercera dimensión es ahora la cota vertical que desemboca en la nada de  su cuello. Sus ojos aún dibujan la redondez del horror y la confusión de aquella noche; apuntan hacia abajo, pero su...

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El cigarrillo y el pañuelo

La carretera, el viento, la soledad, el atardecer, el campo abierto a los ojos de la ruta, las manos al volante, nadie a cien millas a la redonda y un alma que quiere deshacerce del pasado.La música del coche suena a todo volumen, un cigarrillo en la comisura de los labios, enigma y desesperación.Soledad, definitiva soledad.¿Acaso puedes mentirte dentro tuyo lo que llevas a cuestas?, no puedes y el alma te reclama, la conciencia te remuerde y el color de la sangre te...

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La huida de Elena

La veo como de casi treinta años, al menos eso es lo que parece, aunque, según ella, tiene muchos mas.Yo la conocí mientras recogía una carta en el correo del pueblo, ella estaba parada en la acera, mirando hacia los coches y la calle, tenía una pequeña maleta a su lado y la ropa extravagante con la que se vestía llamaba la atención de todo el que pasaba.Me gustó mucho contemplarla, aunque no era muy alta, su figura delgada y...

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Brisa

Cuando camino por aquí siempre me siento un poco perdido de todas las cosas que encuentro en el día, y es que entre mis sueños es mas fácil tener el control de las cosas que quiero que pasen, sin embargo no siempre sucede así.Ya son años y sigo buscándola, soñé con ella cuando tenía catorce o trece años, y seguí soñando con ella en el transcurso de mi adolecencia y mi madurez. Hoy tengo mas de treinta y...

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XOR

Las calles de la ciudad están relativamente vacías, solo el movimiento mañanero las perturba, poco a poco se van llenando de cientos de automóviles que se mueven raudos por ell as, el tránsito se va poblando como una tormenta de invierno, suave pero apresuradamente. Mientras los minutos van pasando también la actividad se acrecenta, la gente entra y sale de los automóviles como una caótica comunidad de hormigas totalmente...

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Jueves

Se sentaba frente a mi en aquel restaurant al que iba a almorzar todos los jueves, pedía siempre el plato especial del día, un jugo de frutas (hecho con agua) y un mate de hierbas cuando acababa con todo. Yo comencé‚ a hacer lo mismo al tercer jueves tratando de llamar su atención, definitivamente lo conseguí, a partir de ese día ella decidió cambiar de asiento, sentándose de espaldas a mi, eso duró como unos cinco jueves.Al...

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Las Horas de la Tormenta

Quisiera describirla en cada uno de sus detalles pero no puedo hacerlo, temo exagerar demasiado sus dones de princesa encantada, o de no dar la real visión de su mágica presencia, aunque estoy seguro que temo mas por lo segundo que por lo primero. Mas antes de continuar con este extraño lamento de náufrago perdido, quiero que conozcan las causas por las cuales ahora me encuentro varado en esta isla desierta, donde solo el viento me trae un sonido distinto al de mi...

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