Mar Afuera

El fuego parecía bailar al son de la brisa que corría desde el mar. Lo hipnotizaba. Lo incitaba a hundir sus manos en él, a acariciar sus llamas devoradoras y dejarse consumir hasta los huesos. Nostalgias. Penas. Dolor.Puso su cabeza entre las manos y gritó. Gritó como un loco. Gritó hasta que su garganta se negó a emitir un sonido más. Se sentía afiebrado y viejo. Su espíritu estaba curtido por los recuerdos, los que ahora se agolpaban en su mente, todos a un tiempo. Sus manos temblorosas delataban, en cierto modo, su agonía y sus intenciones. La vida no significaba más que una cosa a la que había estrujado y que ahora se cobraba...

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Vía Mortis

Domingo de Ramos, 1992.Esta mañana he llegado a Casablanca. Nada parece quedar de aquella ciudad que Bogart convirtiera en leyenda, de aquella ciudad que me hacía buscar un piano y quizás un pianista negro en cada uno de los cafés, salones o tugurios que aparecían a mi paso. Supongo que en este mundo donde todo se compra o se vende, lo único sincero que nos quede sea la muerte, aunque ése, quizá, tampoco sea un lugar seguro; o si no que...

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Ausencia

Afuera llueve torrencialmente y las gotas ruedan por el frío cristal que me separa de ella. La lluvia que se lo lleva todo, está limpiando las calles de todo lo que la viste, pero no llega a mi.Arrecia, silba y se enfurece contra todos los obstáculos que no puede arrastrar y va dejando una estela de limpio en el duro asfalto. Es entonces cuando el deseo de tenerte se hace fuerte, cuando oírte es una necesidad de aplacar el alma, cuando el sonido del silencio, que...

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La Soledad

(Cuando tú no estás) La soledad es cuando uno oye mejor el sonido del reloj que llevamos por dentro y se asombra de que siempre esté adelantado. Al menos el mío. La soledad viene a mi sólo cuando tú no estás, porque entonces es más fuerte. La presiento exactamente en el momento en que entra, sin tocar puertas o ventanas, y se sienta en el sillón de los cuentos de nunca acabar. Dicen que el oído es el órgano de...

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Taciturnidad en la Noche

Era de noche, y aquel chico se había perdido, caminaba sin rumbo por las calles, y fué entonces, majestuoso y tétrico, al doblar la esquina, cuando divisó aquel monasterio; tan alto que no podrías divisar con exactitud donde se encontraba la cúpula, y donde comenzaba el cielo.Abrió, temeroso de la oscuridad, las viejas y derruidas puertas de aquel santo lugar. Hubo un leve chasquido de ellas, las cuales se abrieron solo un poco. Había...

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Caninos de Canino

“...interminable de sobreprotección uterina, que a medida que uno envejece se convierte en barras de acero que nacen de un corazón abulic oe infantil y se filtran en nuestras mentes. No pude más que sentir envidia, y soñé, en esos momentos de cemento con olor a estreno y ruinas aceptables de futuras esperanzas de algo que hacer los áridos fines de semana, siempre más huecos de vida, de juntarme a esa manada callejera, feliz y cruel de la...

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El Asesino Castigado

Ahí está, como tú la dejaste, sus manos aún conservan el gesto desesperado de atrapar la vida que se escapó por el corte de su garganta. La carne, contra lo que todos, incluso tú pensamos, no tiene dos, sino tres dimensiones, y  esta tercera dimensión es ahora la cota vertical que desemboca en la nada de  su cuello. Sus ojos aún dibujan la redondez del horror y la confusión de aquella noche; apuntan hacia abajo, pero su...

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El cigarrillo y el pañuelo

La carretera, el viento, la soledad, el atardecer, el campo abierto a los ojos de la ruta, las manos al volante, nadie a cien millas a la redonda y un alma que quiere deshacerce del pasado.La música del coche suena a todo volumen, un cigarrillo en la comisura de los labios, enigma y desesperación.Soledad, definitiva soledad.¿Acaso puedes mentirte dentro tuyo lo que llevas a cuestas?, no puedes y el alma te reclama, la conciencia te remuerde y el color de la sangre te...

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La huida de Elena

La veo como de casi treinta años, al menos eso es lo que parece, aunque, según ella, tiene muchos mas.Yo la conocí mientras recogía una carta en el correo del pueblo, ella estaba parada en la acera, mirando hacia los coches y la calle, tenía una pequeña maleta a su lado y la ropa extravagante con la que se vestía llamaba la atención de todo el que pasaba.Me gustó mucho contemplarla, aunque no era muy alta, su figura delgada y...

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