Día 2 - Bolso #Writelloween2018

Día 2 - Bolso

Writelloween 2018

 

En cuanto lo vi subir al metro, con su larga gabardina obscura de corte ingles, aquello que hipnotizó mi mirada fue su magnífico bolso; con bordados sólo posibles por manos benditas, de amplio tamaño pero cómodo diseño, formado con el mejor cuero que había visto. Pensé en preguntarle dónde lo adquirió, pero mi fijación era tan grande que actuaba igual a una quinceañera frente a su amor platónico.

 Así pasaron algunas estaciones, con lo tarde que era y los pocos pasajeros me extrañó que no notara mi peculiar actuar. Si fuera por mí, permanecería toda la vida bajo el aprecio de tal obra maestra de la sastrería. Y por ello, me sobresalté cuando aquel sujeto egoístamente se marchó a la salida del metro. ¿Cómo siquiera podía pensar en abandonarme de tal forma? ¿Cómo podía optar por privarme de mi más preciado deseo?

 El sujeto salió tal robot cuando las puertas acabaron de abrirse y, antes de que se cerraran, me aventé en su persecución. Lo seguí por horas, siempre precavida en mantener a distancia como en aquellas películas de detectives de los solitarios sábados por la noche, agradecida de que no volteara ni una vez.

 Y desde luego, en algún momento debía de ocurrir, ¡el universo escuchó mi reclamo! El hombre reposó su majestuoso bolso en el suelo de algún callejón desconocido, para acto seguido bajar por unas escaleras junto a una dama que lo aparentaba conocer.

 Aguardé un momento —no soy tan desbocada—, y me lancé a por mi merecido regalo divino. Intenté tomarlo con una mano, pero su peso era mayor al cual imaginaba, inclusive me llegó a parecer que el mismo bolso se movió en resistencia. ¿Acaso el ángel que lo obró descansaba en su interior? Pero no había tiempo para corroborarlo. Di un rápido vistazo a las escaleras sólo por si acaso, agarré con ambas manos las tiras de mi nuevo tesoro y lo alcé con todas mis fuerzas.

 Al llegar a casa lo primero que atiné es a dejarlo sobre la mesada del living, encima los moldes aún sin recortar desde la semana pasada. Nadie pareció seguirme o siquiera sospechar. Limpié el sudor que bajaba errante por mi frente, pero comprendí que el baño sería mejor solución para la fatiga. No me llevó más de unos minutos. Estaba impaciente; quería verlo, sentirlo, desvelar aquellos secretos que ocultaba y prendían mi cerebro de un modo inefable, imposible de expresar en vulgares palabras. Con el pelo envuelto en la toalla me paralicé al adentrarme al living; el bolso yacía abierto bocabajo sobre el suelo.

 ¿Cómo pude producir semejante descuido? Levanté al pobre y lo abracé, disculpándome sobre mi torpeza. Sin embargo, en seguida caí de aquel mundo de ensueño, mi preciado tesoro ya no se me apetecía tan majestuoso ni pesado. Lo giré sólo para corroborar su interior y nada había. En completa confusión discerní un desconocido sonido a mis espaldas, similar al fatigoso reptar de un enorme saurio en acecho.

 Entonces… me di la vuelta.

 


 

El Writelloween es un evento entre escritores que nació para ser la contraparte para escritores del Inktober. Sin embargo, ha visto sus reglas modificadas con el tiempo por sus pocos participantes, llegando a distanciarse un poco de su contraparte.

Las reglas de este año son:

  1. Se debe escribir un relato por día. En caso de no llegar se pueden subir luego de ese día, siempre y cuando se logre completar el reto al final del mes.
  2. El relato debe contar con un máximo de 500 palabras.
  3. El relato se debe basar o tomar inspiración en una palabra dada por un tercero (participante o no). En caso de no contar con palabra, se puede llegar a autoasignar (pero es más provechoso lo primero).
  4. Este año no hay regla opcional.

 

Normalmente son compartidos en facebook con los hashtag #Writelloween y #Writelloween2018.

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