EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS II

 
 
El día después 4º
 
En un ventanal encontré un cristal roto y quise mirar a través de él, pero no lo alcanzaba. Entonces me puse a pensar ¿quien rompió aquel cristal que le dió a su rotura una extraña forma?. Tenía plumas pegadas a las puntas escarchadas en el extraño dibujo que tenía la rotura del cristal. Unas gotas de sangre adheridas al marco de madera que sustentaba la ventana de aquel lugar plagado de libros muertos. Hoy no vino nadie más a visitar el lugar, por eso quise escapar a través de la rotura de aquel cristal. Llevamos aquí ya tres o cuatro días y hoy es el primero que está en silencio, sólo lo rompe el silbido que genera el viento cuando pasa por el cristal roto, haciendo ondear el pelusón de pluma. De pronto, me encontré con la amnesia, con alguien que no sabía quien era ni quien lo había escrito, pero que reflejaba a la perfección aquella escena. ¡Qué sabias son las letras!, me dije, pues sólo hay que saber donde buscarlas para que te den la solución a tus preguntas. Pero ¿que hace aquí tanta sabiduría?. Estoy sorprendido por estar también aquí, con ellos, aunque en la misma situación que la mía. ¿Es aquí quizá donde acabamos todos los que no tenemos padres con renombre?. Bueno de todos modos quiero saber qué sucedió con el cristal. Era plumón de paloma, me lo dijo un libro de ornitología que estaba enterrado dos estantes mas allá, el caso es que según un tratado de filosofía que estaba en el estante inferior al mío también quiso mirár y volvió a su lugar abatido. Hoy estoy cansado, quizá mañana, cuando nos vengan a visitar, me entere de algo más. Aunque empiezo a pensar que no deberían venir tanta gente a este lugar, pues se van dejando el alma como vendida al diablo. Bueno quizá mañana....
 
Continuará.
 
Fdo.: Alfonso J Paredes Aly Parca
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