EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS III

    Han pasado varios meses y nadie viene a visitarme ya, ni siquiera alguno de mis supuestos padres. De vez en cuando resucitan a algún viejo legajo, de esos que llevan aquí 600 o 700 años, lo clonan y lo dejan reposar en otro lugar. Dicen que ese lugar donde mandan a reposar a los vetustos que clonan es maravilloso, con su estante de cristal, con aire acondicionado para que no se estropeen las hoja, no dejan que les hagan fotos para no dañarlos y vienen a visitarlo todos los días centenares de personas, que no conoce claro. Yo no se si llegaré a mi clonación, pues muchos se pudren aquí dentro, pero, si llegara, sería un déspota sibarita pues demasiado he sufrido hasta ahora. A ver a por quien vienen hoy... Algo susna, un ruido de paso de página. Veo que se ha formado corrillo alrededor de un libro. Es el dulce sonido del silencio que se produce cuando alguien te lee. Que suerte, quizá mañana seré yo...

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