EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS V

... Todo quedó en aguas de borrajas, como se dice en mi pueblo, tan sólo era el "jorobado" que se había quedado las llaves olvidadas encima de la mesa central, donde recibía a los nuevos inquilinos del cementerio. A estas alturas ya sabía que estaba en un cementerio, olvidado y mal cuidado, incluso habían crecido árboles en su interior, quizá porque algún pajarillo había servido de huesped de la semilla que depositó en el interior del cementerio en una de sus deposiciones. Era costumbre del "jorobado" perfumarse después de su jornada laboral, no sé para qué pues si su intención era agradar con el olor a alguna incauta, por lo que yo sé, no lo había logrado aún. Pobrecillo, a veces daba pena, aunque resultaba malvado y ruín con nosotros los libros, que paradoja ¿verdad?. Quizá la vida no le había sido justa o le había deparado toda clase de calamidades, por lo que lo pagaba con aquello que podía. Bueno en realidad no me importa la vida del "jorobado", a no ser que me afectara en algún momento como querer librarse de mi.

Aquella noche era algo especial, por una de las ventanas rotas del tejado entraba una brisa fresca y aparecía la luna, que esa noche era llena, e iba recorriendo el diámetro de la ventana que era circular. Le llevó su tiempo a la luna pasar de un extremo hasta ocultarse por el otro, lo suficiente como para escuchar la historia de "El Capitán del Fango". Como dije, se había convertido en un joven enjuto y con muchos problemas con su abuelo, que pretendía enseñarle las artes de navegar aunque estaba siempre metido en líos por su mala pata. El viejo libro continuó contándonos la historia, una vez aclarado lo del "jorobado" y habiéndonos cerciorado de que no quedaba nadie en aquella maldita estancia.

... Nicolás sólo quería agradar a su abuelo, aunque cada vez que tomaba una iniciativa era como si todo se volviera en su contra para que éste acabara dándole voces o perdiendo la pesca. En cierta ocasión en que no ocurría nada y estaban en alta mar con las redes echadas, esperando acontecimientos y, viendo que aún Nicolás no había metido la pata, le llamó a grito pelado.:

- ¡NIcolaaaaaaasss! ven aquí aragán.

Acudió raudo y temeroso de alguna reprimenda mientras por el camino repasaba sus actos para recordar qué había hecho mal..

- Aquí estoy señor

Respondió con voz temblorosa y a punto de echarse a llorar, le brillaban los ojos como dos perlas y su cara se tornó blanca como la cal.

.- No temas muchacho, hoy no voy a reprenderte, aún, hoy quiero que gobiernes la Goleta.

Le dijo el abuelo atisbándose en él una cara de satisfacción a la vez que en su interior sabía que se iba a arrepentir de dicha decisión.

.- ¿Qué es una Goleta?. Preguntó con voz temblorosa Nicolás, a sabienda de que se iba a llevar la mayor reprimenda que jamás habia oido de su abuelo.

El abuelo empezó a encolerizar, se le hincharon las venas del cuello de tal modo que parecía que le iban a estallar, los ojos se clavaron en Nicolás como cuchillos de carnicero, levantó los brazos como para asestár un golpe a modo de martillo que cae a plomo. Pero tan pronto como alzó los brazos y se encolerizó, quedó reflexivo y se relajó par hablar con el chaval:

.- Te lo voy a explicar sólo una vez y quiero que jamás vuelvas a preguntarmelo. Llevas navegando en una Goleta, ni me acuerdo desde cuando. S¡éntate y escucha atentamente.- a lo cual Nicolás obedeció al instante.- Una Goleta es la embarcación donde has estado navegando, mejor dicho holgazaneando hasta ahora. Como puedes ver hay muchas cosas en la embarcación, algunas ya las conoces y otras no tanto, pero no te preocupes que te las voy a nombrar todas y te voy a contar para qué sirven. Como ves hay cuatro partes principales: las velas, los palos, los aparejos y la verga, que no es eso que tienes entre las piernas. Ponte de pié y sigue mis gestos con tu mirada y acompáñame a donde vaya.

Nicolás pensó que no le quedaba otra, quizá esta lección que estaba a punto de recibir, imaginó, le iba a servir en un futuro, cuando fuera capitán de algún navío, que era su sueño. Aunque a juzgar por las veces que metía la pata, creía que nunca lo conseguiría. Se pusen pié y el abuelo prosiguió con su explicación:

.- Hay varios tipos de velas, que por su forma son: aquella que ves ahí arriba, en forma de trapecio, tan alta de baluma como baja de caida y envergada a dos tercios de su propia longitud desde el tope del mástil, se llama "la vela al tercio".-

Hizo un silencio para que Nicolás la observara y, si tenía alguna duda, le preguntara.

.- Esa otra de forma triangular envergada en entena, se llama "Latina".-

Avanzó unos pasos para poder divisar el resto de velas, Nicolás siguió sus pasos. 

.- La vela de "Abanico" es aquella que está envergada a un gratil de barlovento y que la prolonga una botavara. Esa otra es la "Guaira" que está envergada al palo y a un mastelerillo. Esas cuadrangulares que ves por todos lados y que están cazadas por botavara y botalón, la que está en proa se llama "Cangrejera de Proa", la que está en popa se llama "Cangrejera de Popa o mayor de capa" y la más grande "Cangrejera Mayor". Aquella que está envergada por relingas en el estay es la vela de "Foque". Y  por último, aquella cuadrada que está en el estay, se llama "Cuadrangular de Estay". ¿Vas cogiendo onda muchacho?

Preguntó el abuelo haciendo otra breve pausa, para continuar con la lección sin dar tiempo a Nicolás a formularle ninguna pregunta. En definitiva, no estaba dispuesto a tener que repetirle de nuevo los tipos de vela que había en la Goleta.

.- De todos modos, las velas cuadradas se denominan  según su disposición, las que están en la mesana, de abajo a arriba: mesana, sobremesana, perico, sobreperico y sosobreperico.  Y las que están en el trinquete: trinquete, velacho, juanete, sobrejuanete, sosobre y monterilla. Mira Nicolás, ahora voy a descansar y a esperar a que las redes se llenen de peces; pero no te creas que te vas a librar de aprender hoy lo que es una Goleta.

A Nivolás no le quedaba más remedio que tener que soportar de nuevo, aunque más tarde, la lección magistral de su abuelo. Aunque en definitiva estaba deseando aprender todos los vericuetos de la navegación....

El viejo libro empezaba a enseñar los achaques de la edad y a sentirse un poco cansado, por lo que decidimos que aquella velada debía posponerse otro día más. Por suerte había algún que otro marcapáginas con el que indicarnos el lugar en el que se había quedado la historia de "El Capitán del Fango".

Hoy tampoco vino nadie a visitarme, ya no se acuerdan. Quizá lo prefiera así, veremos mañana que sucede....

 

Fdo.: Alfonso J Paredes Aly Parca
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