EL LUSTRABOTAS

 

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Como todos los días al rayar el alba, Juan sale a trabajar.
Tiene un hermano de cuatro años, muy juguetón y una madre enferma por quien velar. Coge su caja con betún, cepillos y trapos y sale a la calle, buscando su destino, luchando por sobrevivir.


-¡A dos soles la lustrada caballero, dejo zapatos limpios como espejo! 

-¡Oye muchacho, lustra mis zapatos, bien limpios!,

Muriendo a su infancia, Juan tuvo que dejar el colegio. Pues no le alcanzaba para los gastos de su casa. Su madre vende golosinas en la puerta de su casa y cuida a su hermano pequeño.

- "Unos años más de trabajo y regreso al colegio tengo que estudiar para trabajar en algo mejor, comprar las medicinas de mi madre y llevarla a un buen doctor, también para los útiles de mi hermanito que el próximo año irá al jardín".

Con estas esperanzas, Juan trabaja hasta muy tarde, con la sonrisa en el rostro cansado y la barriga medio vacía  gritándole siempre su pobreza.

Lustrando zapatos y botas en una Lima indolente y sorda.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados.

 

4 de Noviembre de 2016 

 

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