Nacido

Estoy sumergido en un mágico y extraordinario mar, floto en el cómo cualquier insignificante objeto, en una posición que parecería incomoda pero no lo es, aquí vivo  como un pez, lo he hecho así durante el último tiempo, varios meses, no sé cuántos, no sé cuando llegue aquí, fueron meses oscuros y silenciosos  cargados de paz y tranquilidad, total  quietud, aquí soy feliz;  eventualmente   leves movimientos, ruidos bajos casi  imperceptibles, floto en un mar de aguas tranquilas, un mar pequeño, muy pequeño;  mi cuerpo poco a poco  ha tomado forma, y ha venido creciendo, alimentándose de toda esta agua, del aire que no existe, de una entrada exclusiva de alimentos que llega a mi cuerpo, y mis ojos cada vez  están más despiertos, mis oídos se empoderan y  purifican y filtran los ruidos, mi boca aún no conoce el sabor de las cosas, tal vez un poco del líquido en que floto, dulce  o amargo a ratos, y mi nariz solo conoce el olor puro del ambiente flotante en el que me encuentro;  mis extremidades se mueven ahora a mi capricho, he aprendido a llevar mis diminutos dedos a mi boca y saborearlos. Este es un mar pero no hay animales marinos, no hay plantas ni rocas todo a mi alrededor es blando, y se ajusta según la posición que yo elija;  a veces, solo a veces escucho ruidos tenues y distantes, poco a poco he desarrollado la capacidad de escuchar  voces, de alguien que parece que me hablara, que repite te amo todo el tiempo,  o esa deliciosa y encantadora  música acorde con mi estado y mi ubicación, suave y tranquila que me lleva al éxtasis. Aquí no hay vientos, no hay fríos,  tampoco hay calor, no hay distancia ni  hay espacio y no hay tiempo, aunque ahora que lo pienso, ahora mismo el tiempo de estadía en este delicioso ambiente se acaba, se agota, mi boleto de estadía finaliza, ahora tengo un nuevo boleto para otro nuevo espacio, un sitio totalmente desconocido,  algo desde afuera me llama, me jala, me presiona para que deje este delicioso ambiente, y ya no floto libremente,  algo me lleva, me siento obligado y el agua en el que flotaba rueda y se desaparece por un túnel oscuro, que parece ser mi próximo destino, es como si se hubiesen quitado un tapón, y esto se desocupa, todo me lleva al túnel , me siento controlado, y poco a poco mi cuerpo se va girando y mi cabeza toma la delantera, pierdo mi voluntad y me filtro sin querer en ese oscuro túnel, y todo me da vueltas, Dios mío no sé qué está pasando, ahora voy más rápido, ya todo el líquido que me soportaba se ha ido y ahora con dificultad y con una ayuda externa voy saliendo a lo desconocido, y una luz antes jamás vista me penetra, me fastidia, pero cada vez se hace más evidente y más fuerte, los poros de mi piel humedecidos se van secando y sienten una sensación de aire, de frio, siento mucho miedo, y mi corazón late presurosamente y mi boca y mi garganta generan de manera automática un fuerte y penetrante sonido que envuelve todo este nuevo ambiente y veo que mi nuevo boleto dice “VIDA” , e nacido.

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