Una noche en Valparaíso

Estamos en la mesa de un bar, somos seis o siete personas, en realidad no me interesan cuántos somos. En realidad me da lo mismo si somos dos o tres. Me conformo con saber que Yazair está aquí y conmigo. Ella es una mujer distinta al resto de mujeres, la respeto de la misma forma que aprendí por mis medios a respetar a la madre tierra. Las comparaciones son absurdas, mis comparaciones lo son aun más. Todos los días la misma rutina, todos los días exceptuando ciertos fines de semana que me doy el lujo y el regalo divino de tomarme unas cuantas cervezas con el poco dinero que saco del trabajo, de la renta, de mis padres. Todos los días hago lo mismo; bajo el cerro como en...

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El movimiento de Amador

Primero se marchó Lucía, después el amigo Mateo, meses más tarde asesinaron a mi padre, la comadre enloqueció cuando dos fulanos entraron en su casa llevándose al bebé para pedir una recompensa que fue cobrada a pesar de que no se respetó la vida del crío. De un día para otro las calles se llenaron de rejas, las ventanas de barrotes, los rostros envejecieron, las bocas se amordazaron y los ojos se humedecieron...

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El Ángel del Corazón

Cuando Dios terminó de moldear la anatomía del hombre se dio cuenta de que no bastaba con darle un cuerpo, por más perfecto que éste resultara. Por eso, lo dotó de alma y corazón. Más en el momento en que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso supo que no podría dejar solo al ser humano, entonces asignó un Ángel de la Guarda para cuidar su alma y así preservar el espíritu de cada uno de sus...

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Una señal del más allá (IV)

Ir a: Una señal del más allá (III) Como no se trataba de volverse psicóticos con la idea del más allá, ni con el mundo de las cargas laborales, Adriana y Emilio se deleitaban con las bondades que la vida les brindaba. Gozaban lo espiritual y lo mundano, más tal vez lo terrenal, por tener una duración pasajera y un final inapelable. Satisficieron sus sentidos sin timidez y con derroche, de tal forma que esta vida no les debiera nada...

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Una señal del más allá (III)

Ir a: Una señal del más allá (II) Con propósito científico intentó Emilio encontrar la manera de comprobar su hipótesis. De demostrar el más allá y la escisión de cuerpo y alma. Pero el intento, lejos de demostrar alguna cosa, acrecentaba la complicada empresa con la carga de las nuevas teorías que generaba. Definitivamente el acceso al conocimiento de lo sobrenatural era inviolable. Aunque imaginaba que una...

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Una señal del más allá (II)

Ir a: Una señal del más allá (I) Emilio entendía que el cuerpo es mortal y se desgasta, pero algo hay dentro impávido ante el tiempo. Imaginaba que iba de paso hacia un mundo mejor y sin afanes. Suficiente acicate para soportar lo que llegara. No imaginaba en el más allá tormentos, como los que aseguran los predicadores puritanos que arengan en nombre de un dios vengador que ni conocen. No, el suyo era un paraíso, en una existencia...

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Ama de casa

Esa noche, cuando por fin pudo recostarse y descansar su adolorida espalda, Ana sintió también una punzada atravesándole el alma. Hoy, había cumplido 43 años de edad y como todos los años Matías, su esposo, lo olvidó por completo. Humberto, el mayor de sus hijos, bajó a la cocina por la mañana con gran rapidez atropellando en su loca carrera a todos los que se ponían enfrente, engulló con voracidad un...

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Una señal del más allá

Emilio no había podido desentrañar el sentido de la vida... y decidió adentrase en el conocimiento de la muerte. Bueno, más que en el entendimiento del sencillo proceso de morir, buscaba la comprensión del más allá, adelantarse a lo que tarde o temprano le depararía el destino. Deliberadamente había descuidado su cuerpo. Ni su salud ni su aspecto eran motivo de mayor preocupación. Lo atribuía al rechazo de...

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Emancipación

Cada noche llegaba a casa agotada, con el ceño fruncido, un gesto de desolación en el rostro y el alma enferma por tantas desgracias presenciadas. Ese empleo como trabajadora social estaba mermando sus fuerzas irremediablemente. Todos los días llegaban hasta ella decenas  de llamadas con denuncias de todo tipo que no hacían más que llenarla de impotencia y sufrimiento. Pero al mismo tiempo, sentía que su esfuerzo era necesario, vital para...

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