Discapacidad mental

Una rápida mirada a la historia:

Estamos cumpliendo doscientos años del grito de independencia, EL 20 DE JULIO pasado completamos el segundo siglo, y en muchos aspectos no es mucho lo que ha cambiado la situación para los grupos minoritarios, en este caso las personas que padecen de alguna discapacidad mental. En el transcurso del tiempo desde 1810 hasta nuestros días a los enfermos con alguna discapacidad se les enmarcaba en uno de estos dos grupos:

1.                  El grupo de los bobos

2.                  El grupo de los locos

Y fue tan grande la discriminación que algunos de los miembros de estas minorías pasaron a la historia, es el caso el Bobo del tranvía y la loca Margarita en Bogotá de principios del siglo XX; pero también figuran en la literatura colombiana como es el caso de MANUEL PACHO un bobo heroico que carga el cadáver de su padre a través de la selva durante varios días para darle cristiana sepultura en el pueblo que lo vio nacer (novela de Eduardo Caballero Calderón). No podemos olvidar que una de las características de los pueblos de antaño era que cada uno tenía su bobo y su loco y estos eran los encargados de hacer los mandados y cuidar los animales en el campo. Allí nacen muchas historias, anécdotas y chistes (ojo primita que abundan estos últimos, no sé si recuerdes algunos de mi tía Inés o de mi madre)

Lo malo del asunto es que apartándonos de la parte folclórica y parroquial, la situación de estos seres diferentes no tenía nada de envidiable; eran repudiados muchas veces por sus familias y, como siempre, era su señora madre quien se hacía cargo de ellos, de allí nacen muchos dichos y refranes como “Lo quiere más que a un hijo bobo”, “Cada bobo con su bobada”, “Cada loco con su tema”, “De músico poeta y loco todos tenemos un poco”… y en una época donde el divorcio era inadmisible, la pareja se distanciaba a causa de la querencia de la mamá por su discapacitado, disculpa que acogía el varón para levantar por fuera  de su casa otra dama.

Y, ¿qué hacía el estado? La respuesta es nada. Tuvo que transcurrir mucho tiempo para que alguien pensara en los discapacitados en general y en los mentales en particular. Algo se ha mejorado pero aún falta mucho camino por recorrer.

Causas

Las causas que originan discapacidad mental pueden ser:

GENETICAS. Se pueden trasmitir de padres a hijos. Se deben a anomalías en genes heredados de los padres, errores en la combinación genética u otros desórdenes genéticos, como el síndrome de Down y el síndrome del cromosoma “X” Frágil. También influye el factor edad de la pareja. Existe cierta prevalencia que origina discapacidad mental en parejas muy jóvenes o de edad madura.

CONGENITAS. Se refiere a las características o rasgos con los que nace un individuo y que no dependen sólo de factores hereditarios, sino que son adquiridos durante la gestación. El consumo de alcohol y drogas durante el embarazo aumenta las probabilidades de deficiencia en el área mental. Asimismo, la mala nutrición de la madre, la exposición a contaminantes ambientales y enfermedades como la rubéola son factores de riesgo en esta etapa. Del mismo modo, el bajo peso al nacer y los partos prematuros. También se incluyen algunas enfermedades metabólicas como el hipotiroidismo congénito y la fenilcetonuria.

ADQUIRIDAS: Son las ocasionadas por algún accidente o enfermedad después del nacimiento.

Enfermedades que pueden terminar en una encefalitis o meningitis, accidentes como golpes en la cabeza, asfixia por inmersión y la exposición a toxinas como plomo y mercurio pueden provocar graves e irreparables daños en el cerebro y al sistema nervioso central.

Mitos y creencias

Cuando se promueve la integración plena de las personas con discapacidad, es fundamental ir eliminando los mitos y creencias que se construyen en torno a este sector de la población. La falta de información, ignorancia, ausencia de empatía y superficialidad son tierra fértil para generar contextos basados en premisas erróneas y discriminadoras, surgiendo barreras muy difíciles de superar.

Puntualmente sobre las personas con discapacidad mental, hay una serie de mitos que es necesario sacar del sistema de creencias:

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