Gato

Por razones familiares y de tradición amamos todos los seres de la naturaleza. Tanto escuché en contra de los gatos que decidí convertirme en su abogado defensor. Este es el resultado. Dejo en claro que los perros son de mi agrado... por si acaso.

Así nada más: gato. Sin determinantes, adjetivos, verbos, nada. El gato, un gato, los gatos, las gatas, etc. Gato bonito, gato loco, gato odioso, nada. Gato.

Quiero hablar de gato de manera genérica, que abarque todos los gatos del planeta. Quiero recordarles que los gatos pertenecen al Grupo de los mamíferos, Orden de los carnívoros, Familia de los felinos, todos son cuadrúpedos y cubiertos de pelos. Están organizados en cuatro géneros subdivididos en 35 especies. Para no molestarlos les digo que para mí hay dos grupos. Los grandes gatos y los pequeños gatos.

1.    Los grandes gatos: son siete especies

  • León
  • Tigre
  • Leopardo
  • Jaguar
  • Leopardo de las nieves
  • Pantera nebulosa
  • Guepardo

2.    Los pequeños gatos repartidos en 28 especies, del género Felis:

  • Gato dorado
  • Gato dorado asiático
  • Gato de Borneo
  • Gato de pies negros
  • Lince rojo
  • Caracal
  • Gato chino del desierto
  • Gato pescador
  • Gato de cabeza plana
  • Gato de Geoffroy
  • Jaguarundi
  • Gato ioromota
  • Gato de la Jungla
  • Kodkod
  • Gato de Bengala
  • Lince
  • Gato jaspeado
  • Gato de Margay
  • Gato de montaña
  • Ocelote
  • Gato de Pallas
  • Gato de las pampas
  • Puma
  • Gato rojo manchado
  • Gato de la arena
  • Serval
  • Gato atigrado
  • Gato  montes
  • Gato doméstico

Todo esto lo hago para ubicarlos bien acomodados y poder hablar impunemente del felino que motivó este ensayo: El Gato doméstico.

Todos los felinos tienen características similares y todos son hermosos, con una belleza salvaje, una estampa que destaca sobre cualquier fondo (si ellos quieren) y sus ojos que impactan. Todos poseen una mirada característica de su Orden. Los rumiantes tienen miradas mansas, con una mansedumbre de santos; los cánidos expresan emociones con las arrugas de la cara, no con los ojos (rabia, miedo, sospecha, tristeza…) nada más observen un perro ante su amo, es la mirada de un esclavo ante su dios. Miren de frente un tigre de Bengala y después me cuentan. Tamaños aparte, claven sus ojos en los de un gato y sentirán una carga emocional rara; el gato nos mira con una superioridad de dueño y señor.

Ya lo dijo un poeta “Nadie es dueño de un gato” y otro, posiblemente amante de estos pequeños dictadores escribió:”Yo quiero ser gato” y se basan el algo que la mayoría de humanos quieren desconocer: un gato no es de nadie; el gato está con una persona o una familia mientras se le da la gana; cuando se aburre adopta a otros humanos que cumplan con sus caprichos; si no se va no es porque reconozca ninguna superioridad al “amo” sino porque se siente a gusto con él. A un perro lo pueden lastimar, gritar, golpear y no solo aguanta sino que mete el rabo entre las piernas y agacha las orejas con todo y cabeza y nos mira desde abajo como pidiendo perdón. Ofendan un gato, con la mirada les está nombrando la madre y uno que otro hijueputazos, salta por la primera ventana que vea abierta y se va. Si no encuentra otro refugio mejor, regresa después de varios días altivo y rezongando y entra derecho a buscar su cojín con un desprecio hacia todos que se preguntan: “Ve, y a este que le pasa?”

A los grandes gatos los domesticaron y los exhiben en los circos; todos gozan viendo tigres, leones y leopardos obedeciendo a un pobre enclenque que los domina con una silla y un látigo. A los enormes elefantes el mismo enano los monta y los hace arrodillar; el oso baila al compás de una música absurda y las enormes orcas de 12 toneladas (dizque las ballenas asesinas) hacen piruetas en grandes estanques para divertir a sus amos. ¿Cuántos gatos amaestrados hay en el planeta tierra? Los perritos falderos abundan haciendo maricaditas en los circos, de los simios ni hablar. Enormes caballos percherones se dejan montar por pequeñas niñas y niños; peligrosos perros pastores alemanes obedecen las órdenes de un humano que lo hace rodar, sentarse y saltar a su antojo. Si alguien ha visto gatos domésticos (más adelante les muestro las variedades) haciendo el ridículo, por favor me informan.

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