Las historietas y yo

En  mi infancia de niño enfermo no podía tener muchos amigos reales, entonces me refugié en amigos imaginarios y en los libros que encontraba en relativa abundancia en la biblioteca de mi casa y en las de mi familia, adictos todos a la lectura. En otra parte ya dije que leí casi la totalidad del contenido de los veinte tomos del tesoro de la juventud porque mi madre lo había comprado pensando en sus hijos pero yo, el mayor, fui el más beneficiado en las eternas horas de soledad enfermiza.

Mi padre, a sabiendas de mi afición por los cuentos fantásticos cada vez que bajaba a Chipaque desde la capital, me llevaba un surtido de narraciones literarias fantásticas en una mezcolanza increíble; el no era muy entendido en literatura y mezclaba fabulistas de la antigüedad como Esopo y Fedro con los más actuales como Samaniego y Tomas de Iriarte; los hermanos Grimm con Andersen y cuentos  separados de las Mil y una noches; pero lo que más me atraía eran los cuentos ilustrados –así los llamábamos por esas lejanas épocas- que después recibieron el nombre de historietas y ahora se conocen como cómics, palabreja extranjera que ya fue aceptada por la Real Academia de la Lengua Española.

Estos fascículos de 36 páginas, ahora reducidos a 32 y hasta 24, llenaron mi cabeza de héroes y villanos, de santos y pecadores, de buenos y malvados y de una cantidad de animales fantásticos que actuaban como seres humanos y que en mi mente yo sabía que eren reales y hasta hablaba con ellos. Los recuerdo con claridad por la sencilla razón de que jamás deje de leerlos y releerlos y aun conservo una colección apreciable de ese tipo de revistas; por el camino de la vida muchas se extraviaron pero dejaron su huella eterna y a esos personajes les agradezco siempre conservarme vivo y pensante.

Voy a relacionar mis lecturas de acuerdo con los géneros y los países porque revistas de este tipo llegaban de México, España, Argentina y Chile principalmente, hasta que la industria editorial colombiana empezó a publicar sus propias ediciones.

En la historia de las tiras cómicas o caricaturas aparece como pionero de este género El niño amarillo que conocí hace pocos años al leer la historia de las caricaturas. En cambio si leí EL GATO FELIX, POPEYE EL MARINO, BRICK BRADFOR, DICK TRACY entre los primeros de la industria. El gato era un felino negro con un dibujo sencillo sin muchas pretensiones artísticas; de Popeye no hay nada que hablar porque todos lo conocen; Brick Bradfor era una historieta de ciencia ficción donde nuestro héroe viajaba por el tiempo y el espacio en una nave en forma de globo o de trompo; por último Dick Tracy, el prototipo de los detectives con su amigo Sam Matraca (las historias de este campeón de la justicia aparecían los domingos en los periódicos y sólo salieron en fascículo mucho después).

Debo decir que algunas historietas salían en forma seriada los domingos en los diferentes diarios del país y los personajes más destacados que recuerdo eran: Tarzan, El Fantasma,  Mandrake, El Principe Valiente, Ben Bolt,  Educando a Papá con Pancho y Ramona, una pareja que merece un estudio aparte; Historia de una vida; Diabluras de dos pilluelos, El tío Barbas… todo lo escrito hasta ahora y lo que sigue corresponde a lo que nos llegaba de USA.

Ahora les cuento de los que desaparecieron sin dejar rastro, o mejor dejaron una huella muy tenue que sólo marco a muy pocas personas entre las cuales estoy yo: Hopalong Cassidy, Cisco Kid, Korak, el hijo de Tarzán, Gene Autry, Roy Rogers, Red Rider. Pero hay uno que nadie recuerda y comenzó apareciendo como el Halcón Negro y después de muchas ediciones se transformó en El Halcón de Oro hasta su desaparición.

Pero dejando de lado las historietas seriadas de los diarios y semanarios quiero hablar de mis revistas de cómics comenzando por Tarzán de los monos el héroe por antonomasia de todos los niños de mi época y que ha trascendido el tiempo, es uno de los personajes de ficción que ha ocasionada mayor número de películas y  aparecía en diarios, revistas y en cine; hasta la TV tuvo programas con este héroe semidesnudo y musculoso que mereció ensayos de diferentes calibres para demostrar muchas cosas como su condición homosexual, sus tendencias racistas, depredador de la fauna y la flora, bestialismo, canibalismo, etc. Como esta es una crónica, dejo para un ensayo el asunto de las inclinaciones sexuales y otros defectos de la personalidad de los héroes de ficción.

El segundo lugar de las preferencias era para el súper héroe Superman, el hombre de acreo, el extraterrestre que nos hacia soñar con superpoderes comoi la visión de rayos X, superfuerza, superaliento y todo llevado al máximo grado de potencia. La modernidad lo transformó y nadie recuerda una curiosidad histórica y es que todas sus enamoradas tenían nombre y apellido empezados por ele. Luisa Lane, Lina Lemaris, Lana… me perdonan si la memoria me falla

Después de el Hombre de Acero los superhéroes se dan silvestres: Batman (contemporáneo del anterior y que por estas épocas lo ha desbancado en popularidad), Flecha Verde, Linterna Verde, Marvila, la mujer maravilla, Aquaman, y uno que pocos recuerdan: ATOM, un héroe con todas las características de los héroes gringos, con un uniforme vistoso y ajustado al cuerpo musculoso  cuya característica es reducirse de tamaño hasta proporciones microscópicas que le permiten viajar por ejemplo por los impulsos eléctricos de una llamada telefónica y salir al otro lado.

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