Saber y algo de filosofia

Hay un refrán castellano muy expresivo: “el saber no ocupa lugar”. Y es verdad. El saber, el conocimiento, la ciencia, la sabiduría no “pesan”. No se vende en el mercado como las manzanas. Una persona “sabia” no pesa más que una persona “necia”. La sabiduría no pesa ni exige un lugar para almacenarse. Con unas 100.000 millones de neuronas (cien mil millones) conectadas por una red de cables cuya longitud es de un millón de Km, el hardware del cerebro supera a cualquier supercomputador.

El cerebro ha ido evolucionando a lo largo de millones de años. El cerebro es un misterio. Lo mismo que lo es el “saber” humano. Son muchas las preguntas que un universitario debe hacerse: ¿qué es el saber humano? ¿cómo aumentan nuestros conocimientos? ¿Tienen los animales sabiduría? ¿Qué es saber y qué es la inteligencia? Y sobre todo: ¿cuáles son los límites del saber humano? ¿Hasta dónde puede llegar? ¿qué podemos saber de aquello que escapa a los sentidos? ¿qué podemos saber de Dios? ¿Cómo procesa el cerebro la información? El saber, ¿procede sólo de los sentidos, o procede de la razón? ¿Qué relaciones existen entre la fe y la razón, entre el saber científico y el saber teológico? Pero los filósofos van mucho más lejos: ¿podemos llegar a conocer la verdad? ¿qué es la verdad? ¿Qué es la certeza? El saber, ¿es una mera construcción de nuestro cerebro? ¿Existe la realidad?

El lema de uno de los grandes filósofos de todos los tiempos, Inmanuel Kant, a finales del siglo XVIII, era: "audi sapere" (atrévete a saber, a usar tu mente con libertad). El llegar el siglo XVIII (el llamado “siglo de las luces”) los filósofos de la Ilustración pretenden asentar todo el saber humano desde la razón. Para ello, debe el ser humano liberarse de todas las concepciones no racionales del mundo (incluidas las religiosas).

En Inmanuel Kant, a su vez, la filosofía se convierte en reflexión trascendental, en investigación que pretende fijar las condiciones de legitimidad (lo trascendental) del conocimiento propiamente dicho. Es bien conocida la formulación de Kant: "Todos los intereses de mi razón (tanto los especulativos como los prácticos) se resumen en las tres cuestiones siguientes: ¿Qué puedo saber? ¿Qué me está permitido hacer? ¿Qué puedo esperar? Entonces el abordar la filosofía tiene tantas aristas como filósofos o puntos de vista surgieron a través de los tiempos.

Pero la filosofía jamas le esquivo al bulto y dijo fulano o mengano esta capacitado para ser mas filosofo que otro la filosofía es y sera una toma de decisiones en cuanto a aprender y aprehender saberes humanos y reflexionar en ellas como herramientas a ser utilizadas en prosecución de entendernos como seres humanos .

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