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Sin corazón (En el amor. Capítulo 3) Imprimir E-Mail
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escrito por Christopher Alexander Gonzalez   
jueves, 26 de febrero de 2009
Índice de artículos
Sin corazón (En el amor. Capítulo 3)
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Página 3

En el amor (Capítulo 2)

En casa de Simon – Viernes por la noche

Lex bajó del taxi justo frente a la casa de Simon, en la segunda planta las luces estaban apagadas, pero Wisin y Yandel a todo volumen delataban la fiesta, acomodó su camiseta café y sus zapatos beige, entró y subió al segundo piso, afuera no había mucha gente que lo reconociera.

-          ¡¡Alex!! – Lo recibió desde la entrada una de sus amigas del colegio, Laura, quien era parte de la farándula de la ciudad y novia de un recién egresado. – Menos mal que llegaste, Juan te está esperando… - Señaló un sofá en el rincón de la sala – No he dejado que coquetee con nadie 

-          Ay Laurita – Lex le dio un beso en la mejilla – Con razón esta sentado – sonrió y siguió su camino, cuando llegó al sofá, Juan estaba jugando con su vaso y su camisa negra con mangas recogidas dejaba ver que últimamente estaba ejercitándose, Lex se sintió celoso

-          Que hay hermano ¿Ya vio algo? – Algo marchaba mal

-          Nada hermanito – Lex miró alrededor – Acabo de llegar… - Se sentó – Y ¿Jairo?

-          Ni idea donde estará el barbudo, si ya llegó, esta jugando

-          No creo… Y ¿Simon?

-          Cambiándose…

La sala estaba a rebosar de gente, y para mantener una conversación había que estar muy cerca, era ciertamente agradable con una muchacha, pero para hablar con un hombre… preferían gritar, era menos incómodo para Juancho y su homofobia y para Lex y … La homofobia de Juancho. El centro de la habitación estaba lleno de parejas bailando, había caras nuevas, pero tenían acompañantes detrás de ellas…

-          Y ¿Usted que? ¿Ha hablado con Stephy? – Lex lo preguntaba más por hablar de algo que por romper el silencio, ese no era un tema de fiesta

-          No, para que… – Juan desvió la mirada – …Nada que ver con esa vieja

-          Yeah right – Esa era la única frase en ingles que podía pronunciar sin que su amigo se molestara por no entender, y resultaba que Lex era muy bueno en el idioma – Hermano, muchas niñas lindas, pero ninguna sola, no veo juego.

-          Pues juego hay – Juan obviamente ya lo había notado – Solo que no del fácil… Mire, ahí está Jairo.

Jairo estaba en una mesa en el pasillo, buscando dos vasos de algo, pero… estaba solo, se dio media vuelta, miro a todos lados, se empinó un momento y resignado se dirigió al sofá

-          ¿Qué pasó “Casanova”? jajaja – Juancho no lo podía creer, y tampoco podía detener su carcajada – ¡¡¡Lo dejaron plantado!!!

-          Jódase Juan – Puso los vasos sobre la mesa junto al sofá blanco y se sentó – Pínche vieja…

-          A lo mejor se fue – Lex parecía ahogado – Cuando lo vio a la luz jajaja – La carcajada que lo ahogaba se liberó

-          ¡¡¡Ahora me la montaron!!! – Jairo se tomó la cerveza a pecho

-          Eh, mucho etílico

-          Ya Juancho – Lex agarró el otro vaso – Tráigase una – Juancho se levantó aun sonriente

-          Y ¿Cómo fue que lo dejaron metido? – Lex ya estaba más calmado

-          Nada, la vieja iba viento en popa,  me gustó y todo y cuando creí que ya había caído, me dio un beso ridículo – Jairo solía referirse de esa manera a juntar los labios… sin lengua, solo el cálido tacto de los labios de ellas – Y me pidió un trago, me vine a buscarlo y… – Lex no lo pudo contener más y  estalló en una carcajada

-          Ay hermano, debió haber visto su cara

-          Si, si… Simón apareció en la escena con una camisa negra ceñida y un pantalón entubado, zapatos Lacoste y con el cabello considerablemente largo

-          Que hay, perros – Estaba dando su ronda de saludos – ¿Como van?-          Muchas parejas… poco trabajo – Lex respondió cómo haciéndole el comentario a Jairo – Las invitó contaditas ¿No?

-          Ah si es por eso, venga que le tengo una…

-          Me suena – Lex se hizo el indiferente, tomó un trago de cerveza… miró a Simon y se paró impetuosamente – Vámonos

-          ¡¿Y yo?! – Jairo alzó la voz

-          Nada perrito, para usted no le tengo nada todavía…Nos vemos – Lex se preguntó a que se refería con la diferencia entre él y Jairo… después entendió que había un condón de diferencia y no se preocupó. En la cocina, Simón se encargó de las presentaciones y formalismos pertinentes


 
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