- Imagínese, hermano, allá está su mamá, la mía y todas las viejitas rezanderas que las acompañan a misa… y todo el día usted y yo rezando sobre nubes de algodón, jajaja, no me lo imagino.
- Y las viejas beatas chismosas y los santurrones – agregué yo- y todos los santos y santas, no joda gordo, vayámonos para el infierno
- ¿Sabe que sí? Allá están todos los rumberos del mundo, las pecadoras, los gozadores, los epicúreos...
- Y los castigos, hermano, los castigos…
- Pero usted dice que no hay castigos…
- Castigos físicos, compadre; el mayor castigo, dicen los teólogos, que el infierno es la ausencia de Dios, como le parece.
- Entonces el cielo es la presencia de ese man ¿Estoy en lo cierto?
- Algo así, el asunto es más complejo y yo no soy teólogo.
- ¡Qué hijuemadre, yo pienso seguir pecando y cuando me vaya a morir me arrepiento y punto, directo para el cielo!
- El asunto no es tan fácil.
- ¿Por qué?
- El Karma
- ¿No joda, ahora con que me va a salir?
- Según las doctrinas que postulan la reencarnación los seres humanos estamos en un continuo evolucionar hacia la perfección espiritual.
- ¿Nooooooooooooooo, mi hermano, ahora si se volvió loco.
- Escúcheme Germancito, yo no afirmo nada. Sólo estoy diciéndole acerca de lo que he leído. Todo lo malo que se comete en contra de la naturaleza, de las leyes naturales y las contravenciones contra la razón acumulan un Karma que debe descargarse en vidas sucesivas.
- ¡No me joda!, ¿y lo que hago bueno se pierde?, las cachas.
- Para nada. Eso es Darma.
- ¿Qué?
- El contrapeso en la balanza. Todo en el mundo debe tener equilibrio. Lo que llamamos malo se equilibra con lo que llamamos bueno. Las acciones negativas (para no llamarlas malas) o Karma, se equilibran con las positivas o Darma y al desencarnar (la muerte física), nuestros Karma y Darma hacen que nuestra próxima reencarnación sea más agradable o penosa.
- Sabe qué, yo soy materialista… y punto.
- Bueno gordo, cada uno elige la opción que mejor le parezca. Le agradezco que, por lo menos esta vez, me haya escuchado. Según los postulados materialistas sólo existe la materia: Todo empieza y todo acaba y no hay ese MAS ALLA con nuestras madres en el cielo para recordarnos nuestros deberes; ni salseros en el infierno para alegrarnos la fiesta. Tampoco existe el renacer PARA EVOLUCIONAR ESPIRITUALMENTE. Nacemos, crecemos, algunos nos reproducimos, morimos y punto.
- Esa me parece más bacana.
Terminó Germán.
- Listo, entonces nos vemos mañana.
- Si, Desgar, pero mañana hablamos de fútbol que en eso si le gano.
Josefa
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