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escrito por José María Cuenca
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domingo, 17 de mayo de 2009 |
Encuentros nocturnos de un hombre y una mujer, prisioneros de la red, a través del chat. Es de noche y te espero. Con un deseo inmenso, te espero pavorosamente; con el deseo de no tener que desear más que llegue ese momento, en que el encuentro virtual deshará mis fuerzas y me tendrá cautivo en la pantalla.
Ese momento en el que podré leer tu voz y podré oír tus palabras; que llegará trayéndome solaz a los oídos. Y al despedirnos, ha de quedar eterno en mí el espacio que formamos; el instante temido, efímero y agraz. Y sin embargo, deseo ese momento. Y te espero pavorosamente…
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