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escrito por Celina Janet Arce
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domingo, 17 de mayo de 2009 |
Mis dedos sudaban quejas manipulando la pluma, y mis manos temblorosas entorpecidas y nulas... fraseaban de tantas cuitas, tantas charlas y tertulias… pero no atinaban letra y solo impartían dudas… Entregada ya al descanso y al llegar la madrugada surgieron tropel de letras y mil palabras versadas me desperté en sobresalto y con el alma recargada de sueños libres, de versos y mucha rima encantada.
No quise perder mi tiempo y entre dudas disipadas me apresuraba a esbozar… lo que latente brotaba las páginas de mi libro tiernamente se llenaban y creí, no tenía fin aquella noche encantada. Las luces de la mañana me saludaron temprano ni así descuidé mis versos, que ya leía en mi diario era tanto mi sentir, mi inspiración, mi contarlo… que entonces me decidí muy pronta a manifestarlo. Las musas me dieron brillo y este Rincón el encargo de compartir mis cantares y confiar en mi trabajo regocijada de letras de tantas bellas palabras les dejo mi admiración, con fervor y puro trazo.
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