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¿A qué juegan Chávez y Uribe? Imprimir E-Mail
(3 votos)
escrito por Miguel Paez   
miércoles, 12 de agosto de 2009

En la lista de las viejas mañas aplicadas por los caudillos de todas las épocas aparece como una de las más recurrentes la de despertar odios foráneos. Esta práctica suicida y desleal que traiciona el ánimo de los pueblos, genera, según las ambiciones de quienes se valen de ella, una doble “utilidad”. Por un lado acrecienta el radicalismo nacionalista y por el otro relega a la penumbra los problemas internos del Estado.

Como se sabe el temor a la amenaza extranjera es un factor que genera “unidad” de intereses. De ahí que los caudillos siempre tomen como bandera la defensa del territorio nacional, inventando antagonistas sacados a veces de la misma ficción.  Pero el efecto más peligroso de este tipo de políticas es que, al “unir” a los ciudadanos de un país en contra de un enemigo común, se obtiene un macabro resultado: hacer que los derechos de estabilidad interna, verdadera razón de ser de un Estado, queden proscritos en favor de falsos objetivos nacionalistas. 

Tanto Uribe como Chávez, hijos ambos de ese monstruo descomunal llamado caudillismo latinoamericano, apuestan a la misma carta. La ceguera histórica los hace creerse los elegidos en un presente mesiánico.

Uribe empuña las banderas de una causa personal y elitista: defender los bienes y el honor amenazados por las fuerzas guerrilleras. Chávez, de la otra orilla, enarbola su estandarte comunista levantado sobre plataformas de petróleo rojo.

Un elemento tienen en común: la testarudez.

Mientras tanto las potencias económicas, verdaderos favorecidos con la lógica indigente de los países subdesarrollados, aguardan el desenlace como fieras al acecho. Pobre final para un argumento donde los ingredientes parecieran sacados de los bodrios de la literatura colombiana actual: paramilitares, guerrilla, negocio de armas y narcotráfico.

 

Comentarios
sergiomarentes  - Bien hecho Miguel   |2009-08-13 10:43:43
Una de las cosas mas tristes es que los dos pueden estar diciendo parte de verdad, pero ocultan parte de la misma mentira como dices tu, la sociedad propia relegada al ultimo escalón de necesidad patria.
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Modificado el ( jueves, 13 de agosto de 2009 )
 
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