Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Mario Benedetti
Entonces todo era diferente:
mis ojos, la desnudez,
los sudores del aire,
la luna menguando,
nuestro silencio…
la madrugada.
Prometí no acordarme;
pero mirando por la ranura que deja la venda floja,
en este breve hálito de soledad,
la luna menguando es quien socorre
para tenderle una trampa al dolor,
lo que ayuda a recordar quién soy, quién eres;
a humanizarme… y al desvanecimiento.
Entonces, la desnudez era distinta.
Wagner no ocultaba tras sus notas un alarido.
La oscuridad me situaba en tiempo y espacio;
el misterio era regazo, abrigo…
y yo auguraba ansiosa de dónde vendría la caricia.
Ahora no es oscuridad ni es misterio:
tinieblas y zozobra es,
y, bajo la capucha, hay que presentir de dónde llegará el siguiente golpe.
Todo era diferente.
Entonces, el roce tuyo provocaba vibraciones,
ahora, creerte cerca, consterna.
En aquel momento me estremecía escuchar tu nombre…
hoy, me desvanece.
Aquí no te quiero.
Aquí no.
Porque aquí no es desnudez sino despojo,
es el desgarre y grito.
La intimidación.
Los orines en la cara,
insultos, fracturas.
Ácido en los ojos.
Los riñones explotados a golpes,
cerebro suspendido,
una mordaza escaldando la boca…
El suplicio que arquea cuerpos.
Lamentos ajenos, heridas propias.
La picana.
¡Aquí no!
Porque aquí no es tu voz y no es mi nombre.
Un número me asignaron…
y cuando lo escucho,
sé que es mi turno en el cuarto de tortura.
Aquí la paradoja:
Está una muerta y duele la carne como si estuviera viva.
Se recuerda una para no acordarse.
La soledad temprana se convierte en coraza infranqueable,
en ventaja única: en fortaleza contra las debilidades.
Y entre lo irreconocible:
la cara desfigurada y el cuerpo famélico y roto…
tiene uno que explorar profundo, y reconocerse.
Abren la reja de metal.
Su sonido es la amenaza.
¿De quién el turno?
Examino las botas:
el especialista de la picana eléctrica.
Él se cree un heroico patriota,
está convencido de que es buen cristiano:
se jacta de rezar todas las noches por la salud de Videla.
Repite constantemente: “separar la hierba mala del trigal;
separar la hierba mala del trigal…”
mientras me quema el abdomen con su cigarro.
Luego se va.
Otro llega.
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