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 La Pollera

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(7 votos)
escrito por Nec   
miércoles, 06 de octubre de 2010
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Una vez más
Página 2
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Tuve que salir a camina, ya no aguantaba más estar solo en casa, comencé a odiar lo que veía en el espejo, lo que veía en la habitación, comencé a odiarme y a modo de autoayuda me fui, lejos de los espejos, lejos de esa cara idiota.

Mi día libre y sin ningún plan, tristísima mi vida, a pesar de ser un hermosos sábado, mis ánimos de hacer cualquier cosa son mínimos, nuevamente todo se volvía monótono, las mismas calles, la misma gente, las mismas caras, las mismas mujeres, sigo caminando derecho, son las 14 HS y todavía tengo todo el día por delante.

Por primera vez en mi vida tengo guita en la billetera pero nada que hacer, no tengo ganas de embriagarme con mis amigos, no tengo ganas de que me gane la rutina nuevamente, no tengo ganas de soportarme, caminando lento llego a la estación, compro cigarrillos, unas latas de cerveza y luego de pensarlo unos segundos decido subir al primer colectivo que llegue, el afortunado fue el 86 la boca x laguna, será un largo viaje.

Saco boleto, la mayoría de los asientos están vacíos, me siento en la última fila al lado de la ventana izquierda, y saco mi mp3 me pongo los auriculares en los oídos, y de a poco empieza a sonar, siempre viajo con la ventanilla abierta, hoy tengo la ventaja de que no está a mi lado ninguna vieja chota que se queje por que el viento la despeina, casi llegando a la rotonda de querandí todavía no sé dónde voy, pero estoy seguro que va a ser interesante, tres filas adelante mío viaja una chica de maso menos 20 años sentada sola en el asiento doble que esta de mi lado, muy linda mujer, nunca me había pasado que me haya gustado la espalda de alguien, es una sensación media extraña si uno se lo pone a pensar, su pelo es largo y negro y parece estar preocupada por algo, las cosas que uno se pone a deducir mientras viaja en un transporte público son increíbles y a veces tan estúpidas, ahí estaba yo en la última fila del 86 tratando de deducir que me decía la espalda de esa mujer, sea lo que sea, estoy seguro que no me incumbe así que deje esa espalda atrás mientras el colectivo está listo para subir a la autopista para luego bajar nuevamente.

Siempre me olvido de vivir mientras me ocupo de pensar todo el día, ¿en qué? no tengo una respuesta acertada para esa pregunta, soy el día y la noche, puedo llegar a ser el mejor siendo el peor y viceversa, odiado y amado, un extremo o el otro, ¿me gusta que me vean así?, no me interesa, la vida se compone de pequeños momentos y no tengo ganas de desperdiciar un potencial buen momento pensando en personas que te creen un idiota.

Estamos cerca de aguas argentinas, Bob Marley me canta al oído, mientras el colectivo se empieza a llenar. Este colectivo tiene mis mejores y peores recuerdos, mujeres, dolores, siempre me alcanzo a todo lugar por solo 2$, cuantas veces lo espere, cuantas veces viaje borracho, y también me da mucha gracia la vez que lo vomite, recuerdo cuando vi llorar a esa chica y no hice nada, me hubiera gustado sentarme a su lado a preguntarle que le pasaba, eso me hubiera hecho sentirme mejor con migo mismo pero no lo hice, me arrepiento de no haber hecho miles de cosas, siempre digo lo mismo que desde ahora en mas no me voy a privar de hacer nada, pero sé muy bien que no va a ser así, nunca fui bueno mintiendo, el colectivo dobla por Mariano Acosta, finalmente Rivadavia está cerca.

En lo personal este barrio no me transmite nada, es como un silencio gigante, que a la vez grita diciendo nada, me deprime un poco, mientras Bob Marley me dice que no me preocupe que sea feliz, de a poco vamos llegando a Rivadavia, las calles vacías, los autos estacionados, nadie caminando, si, definitivamente el tiempo no corre en este barrio.

Finalmente arribamos a Rivadavia, la avenida más larga, Rivadavia recorre lo más alto y los más bajo, Rivadavia es de glamour y también puede ser marginal, pero en lo personal me encanta, llegando a Asbury veo un afiche que decía que hoy a las 21 tocarían barias bandas, quizás me dé una vuelta.

El barrio de flores definitivamente me trae muchos recuerdos, cuando trabajaba en reparto casi siempre me tocaba esta zona, siempre veía a una chica de un local de ropa que luego eventualmente tuve la suerte de conocer, era excéntrica, despistada y fría, justo como yo, nos llevamos bien por un par de años hasta que decidió seguir su camino y dejarme seguir el mío, éramos un buen equipo, hasta que con los años fuimos muriendo hasta convertirnos en otras personas, yo por mi parte me veía igual pero ella me decía que había cambiado, seguramente ella habrá pensado lo mismo ya que para mí ella definitivamente había cambiado, con los años crecemos y descubrimos cosas nuevas o redescubrimos cosas que teníamos abandonadas que nos vuelven a atrapar y para el ojo ajeno es un cambio, cuando realmente seguís siendo el mismo mediocre de siempre. Hace años que no la veo, vivía no muy lejos de acá, tenía el pelo negro, muy lacio, era muy linda mujer, cuerpo balanceado, había veces que creía que no debía estar conmigo y se lo hacía saber, con el tiempo me di cuenta que éramos muy distintos internamente, creo que hoy en día se debe haber dado cuenta que yo tenía razón, aunque realmente me encantaba estar con ella, no voy a negar que lo disfrute y tampoco voy a negar que también fue insoportable la otra cara de la moneda, pero como dije la vida está formada de pequeños momentos y como ya saben ¿por que perder tiempo recordando los malos ratos?, algo que recuerdo siempre con mucho amor era cuando nos perdíamos a la noche en la gran ciudad, de bar en bar, creo que con ninguna logre tener esa sensación, aparentar ser dos personas que no éramos, por lo menos por unas horas, era como estar en una película, era como New York, me hace recordar a Faraway so close de U2, quizás en algún lugar, en alguna dimensión todavía sigamos allí, eso estaría bien.

Bajo en el parque Rivadavia, hace mucho que no lo visito, prendo un cigarrillo y voy al mercado que está enfrente a comprar unas botellas de cerveza , son las 16:45 de la tarde yo todavía tengo toda la tarde por delante, las mesas de ajedrez están llenas, ya con las cervezas en mi poder voy a recorrer el parque, me saco los auriculares y empiezo a mirar casetes, tomo waiting for te sun de the doors en mis manos, lo miro como diciéndome discaso, y lo compro, caminando puesto tras puesto también encuentro otras joyas en casetes, animal boy de the ramones y obras cumbres de sumo, al lado estaba un grandes éxitos de the who, lo tome con mis manos e inmediatamente me recordó a Fernanda, ella era orgullosa, fuerte, cabeza dura, caliente y caprichosa, justo como yo.

La conocí en un recital en lomas del mirador, cuando la vi quede muy deslumbrado, era hermosa, su cuerpo era perfecto, y tenia esa actitud ruda que me encanto, el sexo brotaba por sus poros, muy directa y con una personalidad anarquista, que me enloqueció, mediante un amigo que conocía a una amiga de ella tuve la suerte de conocerla, estuve un total de nueve meses con ella, la distancia no era problema, ya que viajar 40 minutos para verla valían completamente la pena, muy apasionada, era muy carnal, simplemente me encantaba, compartíamos vicios, música, y amor, éramos dos rebeldes con una causa noble que nadie comprendía, ella me acompañaba en todo momento, Fer tenía la cabeza rapada a los costados, su cara era hermosa, lo que más me gustaba de ella era que tenía una nariz muy singular, era muy delicada, un flequillo que hacia juego con su cara, parecía que estaba hecha para ser así, tenía un tatuaje en el brazo derecho que siempre me miraba cuando se dormía en mi cama, el tatuaje era de una flor de loto que todavía le faltaba terminar, recuerdo perfectamente esa flor, nuestros días consistían en estar acostados y cogiendo, yo la amaba, no pensé que me pasara otra vez, creo que ella sentía lo mismo, era deslumbrante ver su rostro bajo las sábanas blancas de mi cama, sonriendo, todavía es como extraño no encontrarla en mi habitación. Escuchando flema y tomando cerveza se nos pasaron los meses, lo que más extraño de ella es sin duda sus abrazos, nadie me lleno tanto como ella con solamente un abrazo, luego ella cambio de rumbo de gustos y estilos y nos separamos, la ultimo que supe de ella es que estaba embarazada de cuatro meses, ya no se rebelaba, ya no gritaba, ya no era inconformista, ahora salía a bailar con su novio, fue hace poco, el final más inesperado para lo que yo creía una rebelde con causa como, bueno creo que es cierto que cada vez quedamos menos, igualmente siempre recuerdo con amor la chica rebelde y loca que algún día supo ser, ese recuerdo supo ser mío.



 
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