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escrito por Elena Ortiz Muñiz
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sábado, 21 de enero de 2012 |
A la tres de la tarde en punto dedos religiosos recorren las cuentas del viejo rosario. Los Padres Nuestros se calcinan acompañados de Glorias junto a la cera de velas encendidas. Atrapada en un laberinto de envilecidas afrentas un alma buena busca la luz exige ayuda… suplica compasión.
Sollozos angustiados quiebran la calma y sacuden el silencio que puebla el templo sagrado… Casa de Dios. La infamia salpica la inmaculada calma de aquel monasterio vulnera virtudes, destroza inocencias, mancilla la paz Jescuristo postrado en la Cruz sangra de nuevo Sus heridas se abren dolorosas y eternas La Virgen María gime, implorando perdón Hasta el cielo sentidas oraciones elevo ¡Misericordia y compasión! El cielo está cubierto de nubarrones negros la lluvia copiosamente cae con salada impotencia ¡Estás llorando Señor!... ¡Estás llorando! Tu pequeño hijo, temeroso y lastimado… también. Dios mío…Ten compasión de él. Elena Ortiz Muñiz
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