Armario

Hay algo ahí y lo he visto, es algo maligno pero cada vez que le digo a mis padres no me creen.

—¿será que solo yo tengo padres así?

Bueno nada gano con preguntar eso a la nada, solo en mi habitación a oscuras, silencio y oscuridad todo eso cubre completo el cuarto.

—En fin, no le temo a eso.

Cada ves es lo mismo, por eso ya ni me importa, ahora solo falta “él” que no llega aun, supongo que hoy tampoco viene.

—Hola –lo dice una gruesa y nada humana voz.

Hablando del rey de Roma.

—Oh, estas aquí.

Mejor dicho, estaba aquí, ya se fue, aunque no puedo verlo simplemente puedo saber que se fue.

Desde hace dos años comencé a hablar con “eso” y solo lo miré una vez, su piel escamosa y de un color verde es muy repugnante, tiene una altura muy cercana a la de mi padre y una forma muy delgada.

Vive en el armario, pero no sé si le gusta estar ahí realmente.

—Hola, ya es tu hora amigo mío –al decir eso suelta una carcajada.

Es gruesa y tenebrosa voz, supongo que es “eso” pensé que ya se había ido parece que me equivoqué.

—¿A qué te refieres?

En la sabana se siente una mucosidad extraña, mis brazos comienzan a doler y mi cabeza está siendo estirada… fin mi mente ya no está en mi cuerpo o al menos no siento nada solo veo aquella grotesca criatura frente a mi cuerpo, pero mi visión está lejos de la cama donde está mi cuerpo.


 

Desde hace un tiempo siento que algo me observa, siento como una fría mirada penetra mi alma desde un pequeño rincón en mi habitación, aunque normalmente las noches son muy calurosas, yo siempre tengo frio, al menos por las noches mi cuarto es como estar en otro sitio muy distinto al que en realidad es, la sensación de peligro está ahí y más que nada el miedo.

 

Es esa sensación lo que me llena cada noche, pero no es todo lo que pasa en mi cuarto. Yo tengo un pequeño cuarto anexado a mi habitación, es tan pequeño que prácticamente solo se podría utilizar como almacén de ropa o en otras palabras un armario, esto solo pasa por las noches, pero es super notorio.

 

De ese pequeño armaría sale una luz muy tenue que da la impresión de ser luz de luna, aun así, alcanza a iluminar una considerable parte de mi habitación, por ese motivo mantengo cerrado, aunque hay otro motivo.

 

Cada noche me doy cuenta de que en ese lugar hay algo, no sé que es o como es, solo sé que no me gustaría encontrármelo, cada vez que estoy cerca de ese lugar mis sentidos se descontrolan y mi piel se eriza, lo extraño es que eso solo ocurre durante la noche.

 

Al acercarme a ese lugar no solo pierdo la capacidad de hablar, también mi vista la pierdo de forma casi total y dejo de escuchar mis alrededores, acto seguido la puerta se cierra y todo vuelve a la normalidad.

 

Posiblemente nadie me crea, pero ese lugar no es mi armario, quizá por las noches se vuelve otro lugar completamente distinto sin que lo note de alguna manera ¿Será esto posible? En ocasiones me hace pensar que me encontrare con un león o una bruja dentro de un ropero ¿Qué tan loco podría llegar a ser eso? Pienso en cada posibilidad y me deleito con mi propia imaginación.

 

Es muy interesante, pero muy dentro de mi sé que lo que sea que este en ese armario no es algo bueno, aún así me da algo de curiosidad, esta noche intentare no cerrar la puerta, espero que todo salga bien.

 

Me voy a la cama desde ahora, apago todas las luces y espero, al pasar de las horas aquella luz aparece cubriendo la mayor parte de mi habitación, mi vista se desvanece por completo, mi oído a duras penas funciona, pero mi sensibilidad del tacto se disparó por las nubes.

 

Llantos comienzan a escucharse, y entre esos llantos hay alguien pidiendo ayuda. Algo muy húmedo toca mi pierna, me pongo muy nervioso, pero intento guardar la calma, esa cosa comienza a avanzar por mis extremidades inferiores dejando estas pegajosas, poco tarda esa cosa en llegar hasta mis brazos, para al final llegar a mi cara, es horrible.

 

Esa cosa exhala y su aliento es nauseabundo, algo gotea mi cara, un liquido caliente. Mi vista vuelve en el acto ya que mis sentidos se estabilizaron y lo primero que veo es algo posiblemente 2 o 3 veces más grande que yo frente a mí, una mucosidad enorme de color negro con un rostro humano parecía tener hambre ya que me esta babeando por completo, parpadeo por un segundo y esa cosa ya no está, pero tampoco mis piernas… como si nunca hubiesen estado ahí desde el principio.

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