BEBES CANÍBALES

La señora escorpión sintió que la hora del nacimiento se acercaba, sus pequeños retoños se rebullían en su vientre cada vez con mayor intensidad y fuerza, esa era la señal de Madre Naturaleza para que buscara un lugar oculto a los depredadores que pudieran acabar con sus pequeños.

A lo lejos su instinto detectó un árbol viejo y carcomido por los hongos con la humedad adecuada y allá dirigió los pasos de sus seis patas mientras abría y cerraba las tenazas amenazadoras. De su interior salieron cincuenta pequeños escorpiones con todas sus partes buenas. Ella dio gracias al dios de su especie y preparó la primera cena de sus hijitos.

Su aguijón surcó en aire en una curva mortal que penetró en su propio cuerpo que sería el alimento que su camada devoraría con ansiedad suprema.

Edgar Tarazona Angel

 

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