Un doce de octubre cualquiera

Enfundados en nuestros pantalones cortos, veíamos al compañero mayor pintando unos escudos, unos yugos, unas flechas y un sol atardecido que lo inundaba todo. Nosotros, embobados, mirábamos cómo del oscuro fondo de la pizarra iban saliendo aquellas siluetas que, por arte de magia, iban tomando sentido. Lo que más me gustaba eran las flechas, me recordaban las películas de indios. Seguro que quien  diseñó aquellos estandartes había vivido largo tiempo entre ellos y por eso, en señal de respeto, había incluido un puñado de  flechas en su composición. Ese día, las interminables restas de llevar quedaban relegadas a un...

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Hagamos las paces ojo derecho

Tuve uno de esos sentimientos, creo, de cuando uno va a morir, no estoy muy seguro si tomarlo como un sentimiento o como una broma muy fea y grosera. Tuve la agresividad de levantarme de la cama y sentirme hipócritamente feliz y decir que sí a un no. No se preocupen necias bestias, conseguiré un corazón más enrojecido y triste que el mío, te quería decir nuevamente que eras una inútil, por no terminar conmigo, pero no me di...

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Misántropo

Los hay de todos los tamaños y razas. No hay animal doméstico con una morfología más variada. La gente los cuida, los mima, los transforma en parte de sus vidas. Cómprate un perro, me dijeron, cambiará tu vida, estarás menos solo y jodido. Fui a ver a mi amigo Raúl para pedirle consejo. Sentado en el sofá, bebía una lata de cerveza, espachurraba el envase contra su chepa y arrojaba el desperdicio al suelo, tras un...

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Zángano, oso y republicano

En nuestro país teníamos un rey que en sus viajes por tierras lejanas era agasajado con la cacería de un oso emborrachado con miel y vodka. Como buen partidario de los osos, decidí un buen día abandonar el reino como medida de protesta. Vagué durante algún tiempo hasta encontrar una república. A la entrada no había nadie que me atendiera, el mostrador estaba vacío, así que le pregunté al conserje. El...

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Mujer fatal

Una noche acudí al bar de copas con peor reputación de la ciudad, al tugurio más sórdido y peligroso. El humo de los cigarrillos y la algarabía de una gran diversidad de noctámbulos se fundía en el local, cual barniz protector. Se amalgamaba junto a la mugre de la barra, eclipsaba la luminosidad mórbida de los fosforescentes, se adhería a las paredes volviéndolas más oscuras y opresivas. La mayoría...

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La guagua de las tres

Aletargado en el fondo  de la venta, esperaba pacientemente la llegada de la guagua de las tres. Tenía ganas de llegar a casa, darme una ducha y dormir durante  veinte horas seguidas. A través de la ventana, pude divisar el  barranco que imperceptiblemente eructaba el eco de un motor diesel. A lo lejos, una fina columna de polvo delataba la presencia del  vehículo en su lenta escalada ladera arriba. El cansino toser de la guagua...

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La estrategia del caníbal

Una vez fui miembro de un grupo expedicionario cuya meta era plantar unas banderolas en las Montañas de la Luna. En el intento, fuimos apresados por una horda de caníbales. Éramos muchos, más de quince, y, pese a que el puchero para la cocción era de grandes proporciones, allí no cabíamos todos. Por medio del lenguaje gestual, le hice entender al cabecilla que podía quedarme fuera del caldero en condición de reserva...

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La prueba

En una cantina cualquiera se dieron cita los campesinos de aquella comarca. Tras meses de discordia entre los más fuertes de ellos, no se ponían de acuerdo en quien era el más intrépido de la región. Y es que para dichos hombres, el ser considerado como el más atrevido y valiente, era cosa seria, pues ello representaba prestigio y admiración de las mozas del lugar.  Se dispuso entonces hacer una prueba de valentía...

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La pistola

Una vez inicié un experimento de convivencia marital con la hija de un policía. La metí en mi cama y en mi casa, nos lamíamos el uno al otro las heridas que la vida había ido produciendo en nuestra piel. Nos peleábamos, nos reconciliábamos y amábamos a jornada completa, hasta que un día se fugó con un camionero. La peor parte de un proyecto de vida truncado siempre se la lleva el que se queda, el que permanece en...

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