El despropósito de tu nombre (un libro de antiayuda). Universos paralelos

Una vez encontré un montón de universos paralelos en el interior de una caja de cerillas. Toda vez que encendía un fósforo, vislumbraba a través de su llama espuria, débil y breve, un tipo distinto de realidad alternativa. Me vi junto a un yate, junto a un carrito de supermercado, con todas mis pertenencias a cuestas, junto a un obús, ocupado en verificar la espoleta, junto a una pancarta por la paz. Me vi mujer, jardinero en Roma, penitente en Santiago, loco en Estambul. Me vi a mi mismo encendiendo un fósforo. Una vez encontré un montón de universos paralelos en el interior de una caja de cerillas.  

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El despropósito de tu nombre (un libro de antiayuda)

Los pastorcillos Una vez acabé en el “trullo” condenado por atraco a mano armada sin violencia. Siempre fui muy cortés con mis víctimas. En navidad, los presos convencimos a las autoridades penitenciarias para representar una obra teatral adecuada a las fechas: “Los pastorcillos”. Durante los ensayos y en el transcurso de la representación de la misma, construimos un túnel por el que nos fugamos. Nuestra huida...

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Navidad en Gaza

En un viejo camastro dormía Mina, junto a sus hermanas, aferrada a su pequeña manta, refugiada del gélido aire que entraba por el estrecho ventanuco orientado hacia el sur. Una luz cegadora invadió la estancia, un ruido ensordecedor taladró su pequeña cabeza y unos dedos invisibles, gigantes, toscos, estrujaron la habitación. El suave aroma azahar de sus cabellos rivalizaba ahora con el olor acido, rojo, pringoso de la sangre...

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Acomodándose ante el fin

Lo habían escrito en la prensa los sabios más afamados. Esta noche llega el Cometa engalanado de una cola nupcial tejida de jirones de estrella, una cola de gases tóxicos que amenaza con envenenar a media ciudad, a media campiña, a medio país. Por las esquinas, en cada tenderete y en cada posada, venden máscaras fabricadas con la tosquedad del desconcierto, en un intento por guarecer los pulmones de los humores perniciosos del astro...

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Sí, ajá, como no

Bueno, ya pareciera ser como si ignoráramos lo problemas tan fácilmente, mi ego me toma de la ropa y me suelta dos o tres bofetadas, claro que sí imbécil, por que si todo fuera tan fácil y... sin dolor, sin mentiras y engaños, tal vez para que no murieras de sufrimiento aquí estoy yo... así que agradéceme. Mientras él hablaba con sentido o sin el yo estaba mirando lo preciosa que eres, tus labios, tu cintura que me...

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Venecia-Estambul

No fue el mejor de los principios. La noche anterior hubo fiesta y la cabeza le daba mil vueltas. La primera imagen, abrumadora. Él nunca había visto nada semejante. El crucero esperaba paciente en las mansas aguas del Mediterráneo, mientras, los últimos pasajeros se apresuraban a dar el paso y dejar definitivamente la consistente y estable tierra firme. De este detalle, el chico apenas se percató y para él, ya era suficiente aventura el...

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Una pistola en la cabeza

Cuando ingresé en la Academia de Asesinos a Sueldo, el profesor más veterano solía decirnos que el crimen perfecto era aquel asesinato que la policía no era capaz de catalogar como tal. Nos hablaba de técnicas con las que podíamos llegar a intentarlo, a perseguir esa sublime actuación profesional donde la culpa quedase suprimida por el accidente o la enfermedad. Una de las posibilidades de tal intento, era atar a la víctima a...

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El monstruo

         El miedo le impulsaba a seguir corriendo. Detrás de él, una gran bestia, le perseguía. Sabía que si se detenía le atraparía. No le daría tregua, le mataría de forma cruel y dolorosa. Sabía que estaba allí, detrás de él. Podía sentir su presencia, oler su aliento, oír su respiración… Nunca había visto a su voraz perseguidor...

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La respuesta

Embalaron sus cosas en silencio de forma ordenada, con el método de quien sabe que no va a volver y aún así desea preservarlas, con objeto de  perpetuar la memoria más allá de los siglos y los milenios, más allá de eones interminables. Unas tinajas de recuerdo, quizás en ellas reposaban cenizas de difuntos, libros de enigmáticas plegarias, cuentas de cristal ardiente (los famosos cristales de la luna yerma de Albera...

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