EL DESPERTAR DE UNA EXISTENCIA

Hace nueve meses que estoy en esta caverna. La oscuridad me abraza como un tierno e inseparable amigo. 

No se quienes me trajeron aquí  y cual sea el destino que tienen preparado para mi. La incertidumbre me aterroriza.  

El silencio impregna todo, es soberano. Solo escucho una suave y muy débil vos femenina que atraviesa  estos muros infranqueables. No comprendo lo que dice, pero siento que son palabras afectuosas, maternales.

¿Quien será esa mujer?.  ¿Alguien cautivo como yo?. 

Intento extender mis manos adormecidas hacia las paredes y percibo una textura mucosa, pegajosa. ¿ Que inmundo y macabro lugar es este ?.

Extrañamente no siento frio, lo que sería apropiado ya que estoy desnudo. La angustia se apodera de mi alma. Me siento el último mortal.

Si pudiera llorar sería una alivio, pero mis ojos están sellados.

Mi vos tampoco puede ser oída, ya que no comprendo como hacerlo en este lugar asfixiante. 

Trato de consolarme con mis recuerdos, pero tampoco surgen en mi conciencia, parecería que se niegan a existir antes de tiempo.

Conjeturo que es el infierno, pero Lucifer y sus esbirros no se han presentado. El cielo tampoco puede ser, ya que Dios no podría ser tan cruel, ni siquiera en el purgatorio.

La espera se hace interminable. Acaso este sea mi castigo,  una eternidad indefinida. ¿ Que pecado imperdonable habré cometido ?. 

De pronto se abre una de estas paredes e ingresa una potente luz que penetra por mis parpados cerrados hacia las pupilas, me duelen muchísimo.

Una fuerza irresistible me lleva hacia fuera de este lugar. Un hombre gigantesco con bata blanca grita: ¡es varón y sanito! 

“He nacido por fin”. ¿De esto se trataba entonces? , nunca lo habría imaginado.  

 

Tal vez la vida sea solo el despertar de una existencia anterior en una cadena cósmica infinita. 

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