Juegos del Destino

     De pequeños, chocaron sus triciclos en un breve momento de distracción de sus padres. Rieron divertidos en el suelo mientras las parejas se acercaban desesperadas a socorrer a sus hijos. Ignorando esa efímera unión, los alzaron y se fueron por diferentes caminos. 
     No volvieron a cruzarse sino hasta adolescentes, cuando sus bicicletas se dieron de frente por accidente. Intercambiaron unas sonrisas, pero no pasaron de ello, siguiendo sus rutas como si la señal no fuera lo suficientemente clara. 
     Años transcurrieron hasta que volvieron a encontrarse, en un choque automovilístico que afortunadamente no dejó heridos. Se reconocieron y no pudieron ocultar las risas, ante algo que parecía empecinado en unirlos. Por ello decidieron conocerse, para evitar quizás así que alguien saliera lastimado. Así se hicieron amigos, muy buenos amigos, y con el tiempo, esa amistad pasó a ser algo más que solo amistad. Llegaron a amarse, en serio se adoraban. Pero, la vida no es siempre justa y, por cuestiones de trabajo ella tuvo que irse a otro continente, casí del otro lado del mundo. 
     Separados, distanciados, no soportaban la idea de vivir tan lejos uno del otro. Por ello, por amor, ambos decidieron darle al otro una gran sorpresa. Coincidencias, destino, o quien sabe qué: ambos tomaron un avión, el mismo día, rumbo a la ciudad donde estaba su otra mitad. Sí, lamentable.

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