La prueba

En una cantina cualquiera se dieron cita los campesinos de aquella comarca. Tras meses de discordia entre los más fuertes de ellos, no se ponían de acuerdo en quien era el más intrépido de la región.

Y es que para dichos hombres, el ser considerado como el más atrevido y valiente, era cosa seria, pues ello representaba prestigio y admiración de las mozas del lugar.

 Se dispuso entonces hacer una prueba de valentía: aquel que fuera al cementerio a media noche y clavara su puñal junto a la tumba de la bruja, sería por cierto digno del mentado titulo. Nadie hasta entonces había intentado tal proeza, pues según la leyenda, quien lo hiciera, no regresaría.

Ya cerca de la media noche, Juan se animó, pero no regresó.

A plena luz del siguiente día encontraron el cadáver de Juan junto a dicha tumba. Él se agachó y clavó su puñal, pero con tan mala suerte, que lo hizo traspasando su propio poncho, el cual se doblaba sobre el suelo.

Al querer incorporarse para regresar, sintió el tirón y creyó que alguien lo halaba desde abajo.

Paro cardíaco, fue el diagnóstico del doctor.

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