Nada que ver con las estrellas

Lo difícil de mi cara brota de un corazón alérgico a la nada
me he apropiado de un atardecer, lo anudé al alma mientras los relojes se detenían
y tengo una grieta incómoda entre mis brazos formando un pozo por donde se fueron mis cosas
pero me falta saber cuál es la mirada de los ojos cerrados
me falta buscar el tramo superior de la escalera de incendio
me falta, aún, reconfortarme con el intento de lo imposible.

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