Rumores

Hace tiempo existían rumores acerca de criaturas con apariencia humana que recorría los bosques a media noche, nadie sabía qué hacía en ese lugar o si realmente existía, pero lo más intrigante es que cada cierto tiempo pequeñas niñas y niños desaparecían.

 

Con esta leyenda comienza todo. Una pequeña niña suele visitar el bosque de las cercanías, sus padres se preocupan por qué se va muy lejos, pero saben que está a salvo ya que Diana su diosa protectora custodia dicho bosque.

 

Cada día a escondidas esa pequeña niña cuyo nombre es María se encuentra con una criatura misteriosa, una mujer alta con cuernos y ojos rojos, su cuerpo apenas está tapado por unos trozos de tela, a simple vista parece una Vagabunda más.

 

María es una niña muy buena, guarda la mitad de su comida para alimentar a su amiga, a veces le llevaba un trozo de pan, otra vez carne o incluso papa dependiendo su situación económica.

 

Como resultado la mujer estaba muy agradecida y le contaba sus aventuras, aunque María no creía nada, aun así, escuchaba atentamente.

 

“¿Ya te conté de la vez que enfrenté a un temible dragón? Era grande y escupía fuego por su boca, pero no me daba miedo porque mis hijos me alababan”

 

Ese tipo de historia era muy común, cada vez más fantasiosas, le contaba historias de ella misma venciendo criaturas que sólo existen en las leyendas y que ayudó a personas legendarias, ante la niña esa persona era como Dios, un ser amable y comprensible que los ama a todos, pero no todos la aman a ella, incluso al principio María le temía como el ser extraño que es.

 

Un día los padres de María se percataron de que ella no volvía y tomaron sus armas para adentrarse al bosque. Estando dentro caminaron por varios minutos hasta que encontraron un ser que parecía ser majestuoso, una mujer con cuernos y ojos rojos como la sangre, su piel completamente pálida parece tener brillo propio que opaca el entorno del lugar.

 

Con las escopetas le apuntan pensando que le ha hecho algo a María y el cuerpo de ella es baleado por completo, es ahí donde Diana la diosa protectora del bosque perece, pero nadie se da cuenta y su brillo propio se apaga por completo, el cuerpo se llena en un segundo de plantas y raíces, comienza a llover como si el mismo cielo llorar, la tierra que era protegida por ella se comienza a secar junto a los árboles. La diosa fue asesinada por sus propios hijos mientras que María desapareció, pero no dentro de bosque, sino que se encuentra encerrada en el sótano de la Iglesia de Diana y nunca volver a ver la luz del sol.

 

“Dios no nos abandonó, nosotros lo matamos”

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