Zángano, oso y republicano

En nuestro país teníamos un rey que en sus viajes por tierras lejanas era agasajado con la cacería de un oso emborrachado con miel y vodka. Como buen partidario de los osos, decidí un buen día abandonar el reino como medida de protesta. Vagué durante algún tiempo hasta encontrar una república.

A la entrada no había nadie que me atendiera, el mostrador estaba vacío, así que le pregunté al conserje. El gerente no está, me informó. Ha salido a emborrachar a un oso con miel y vodka, pues en breve recibimos la visita de un monarca.

Fue tal mi indignación que, como medida para terminar con las cacerías reales, me afilié al sindicato de abejas. Una vez en la colmena, mis dotes de agitador funcionaron y conseguí montar una huelga. Pero cual no sería mi sorpresa cuando me enteré que el convenio colectivo de los polinizadores garantizaba unos servicios mínimos, dedicados en exclusiva a preparar miel con vodka para emborrachar a los osos.

Cuando protesté me expulsaron de la colmena y del sindicato por zángano. Entonces fue cuando decidí hacerme oso con la intención de despanzurrar al primer monarca con el que me topara, pero los demás plantígrados me echaron de la osera por republicano. El conservadurismo ha impregnado todas las capas sociales.

Perra vida.

Comentar