AGUA, MUCHA AGUA...

Yo venía de alguna parte, no recuerdo de donde; cuando iba pasando por un lado del parque central miré hacia adentro del parque y vi como un charco, un enorme charco en todo el centro.  Esta imagen me ocasionó una gran inquietud, por lo que decidí acercarme un poco para enterarme de qué se trataba.  No alcancé a adentrarme demasiado cuando me detuve a contemplar esta figura, extasiada…

Como decía, me paré en un lado del parque, a unos 40 o 50 metros del centro a contemplar lo que aparentaba ser un enorme charco.  Luego de un momento de observación detallada, ya solo veía agua, mucha agua, un agua extraordinaria y bellamente azul, muy azul; de repente aparecen en este círculo de agua azul muchos, muchísimos cisnes asombrosamente blancos, sacudidos de manera muy ligera por el leve movimiento  que causa  el viento en el agua.  Al cabo de unos instantes de arrobamiento y éxtasis ante el encantador panorama, pude pensar: “!oh no¡, no son cisnes, deben ser patos porque esto no es más que una inundación”.    Al hacer esta deducción inmediatamente me di vuelta para salir de allí rápidamente.

Cuando me giré para salir del parque inundado y lleno de cisnes o de patos, no sé, me percaté de que al otro lado también había mucha, mucha agua, entonces me detuve a analizar la nueva circunstancia y la forma de evadirla, observando tranquilamente el extraño cuadro de agua, de mucha agua que tenía ahora frente a mí.  

Consciente de que era agua, muchísima agua que no tenía fondo… “es una parte del mar” pensé mientras contemplaba esta imagen de mucha agua del mar sin ver agua.  Y es que, siendo consciente de que era agua, en la superficie de esta inmensidad de agua lo que se veía era mucha, muchísima hierba; solo podía ver muchísimas matas pequeñas como de jardín.  En ese momento yo estaba parada en un muro, no me estaba mojando. Ya dispuesta a salir de allí, me vi nítidamente con mi faldita rosada, que me gusta mucho… 

Aunque tuve clarísimo que todo este nuevo acontecimiento me representaba una enorme dificultad, inmediatamente la desafié y me tiré al agua, boca abajo, con la intención de salir de allí nadando…

Al lanzarme al agua para nadar hasta llegar a la orilla que yo ya estaba divisando, me di cuenta que no me estaba hundiendo, que estaba flotando sin moverme, avanzaba sin tocar el agua, impulsada no sé cómo o porqué y al mismo tiempo busqué apoyo a mi alrededor, fue entonces cuando me aferré a una mata, un tronco grueso, con mi mano izquierda  y con la derecha me así de un frondoso helecho.  Cuando ya estaba a punto de llegar a la orilla, intenté levantar el tronco que traía en mi mano izquierda y me di cuenta que este, el tronco, estaba suelto y mi mano derecha también estaba suelta del enorme helecho… 

Hasta ahí todo me fue muy claro y lo viví de manera absolutamente real, en ese momento y repentinamente me encontré en mi cama bocarriba, con las manos cruzadas sobre el pecho y los ojos despampanantemente abiertos, repitiendo mentalmente: “Gracias mi principio, mi fuente, mi eternidad; te amo” … no me di cuenta en qué momento desperté…

 

 

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