Andenes entre Cruzados, de ezequiel Castillo Fragmento

Hádele: son las 22hs, es hora de que pase el último subte.

Todos los martes vengo al mismo horario, talvez lo vuelva a ver bajar porque me olvide de decirle varias cosas,

 Yo solía tomar el último subte a las 19hs horario en el que salía de trabajar y me dirija a mi casa en chacarita.

Pero ese viernes me quede haciendo algunos informes, había llegado una joven embarazada a pedir ayuda, la habían dejado en la  calle,  y lloraba sin parar Contándome su situación.

Jamás dejo que en una entrevista lo que le pasa al otro me llegue, pero esta vez me paso algo raro, la vi. Como si ella fuera yo, y deje que las agujas del reloj pasaran sin apuros.

Cuando me di cuenta ya eran las 21:30hs hacia una hora y media que tendría que haber cerrado el consultorio, pero ahí estaba ella, de repente el teléfono de línea sonó, al atender era su mejor amiga que la había venido a buscar, le di un fuerte abrazo y abrazada la acompañe a la salida, le dije que todo iba a estar bien que se tranquilizara, ella me miro y despacio desapareció 

Salí del edificio baje por Talcahuano, y al instante el subte llego, apurada intente subir, pero alguien mas apurado que yo me choco a la salida y con su brutez se callo la carpeta con las miles de hojas que tenia dentro, volándose como las hojas caen del árbol en otoño.

Perdón. me dijo el, fue sin querer y me ayudo a juntar una tras otra las hojas desparramadas en el piso.. Levante  mi cabeza y De repente estaba frente a mí el ser más bello que jamás mis ojos habían visto, el era a hermoso, su sonrisa encantadora, su pelo, olor, era perfecto. Quede como congelada, mis manos juntaban a segundos cada hoja y por dentro pensaba que no pase el tiempo,

Nuevamente me pidió perdón, yo le dije que no se haga drama que esas cosas pasaban,

Al instante se acerco un guardia al lugar donde estábamos y dijo, Señores tengo que cerrar la estación, ese fue el ultimo subte.

El se puso muy mal y ofreció pagarme el taxi para remediar su error. Pero obvio no acepte, le dije.. Quédate tranquilo, tomo el 24 que pasa acá a la vuelta por la calle Lavalle.

Con voz baja dijo, no me voy a quedar tranquilo sino te acompaño, algo tengo que hacer para remediar este desastre. Acepte que me acompañara y ese fue mi error. Me enamore, me dijo que se llamaba Juan que  Justamente se le había hecho tarde  venia al colegio de abogados que queda en calle corrientes a un brindis, no puedo negarlo. Me enamore, al llegar el 24 el me dio un beso y lentamente me aparte dejando desaparecer su cuerpo por la calle Lavalle.

Desde ese día jamás lo volví a ver, vengo todos los martes a las 22 antes de que salga el último tren, pero no lo volví a cruzar, paso al medio día, por tiempos entre cortados por el colegio de abogados pero no lo cruzo.

 

 

 

A veces creo que se fue del país, o que no era de buenos aires. Si es para mí, en algún momento la vida nos va a volver a encontrar….

 

 

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