Niebla en el alma

Es Septiembre pero en ésta parte del mundo el largo y crudo invierno, húmedo y pegajoso como una hiedra, se resiste y no quiere irse. Apenas los árboles, tal vez ausentes de sentimientos y engañados por los fugaces raptos de calor, nos muestran sus retoños anunciando una primavera que aún no llega. La corta tarde aún invernal, igual que tantas antes, arropada de una espesa niebla que envuelve de gris a la ciudad, marcha inexorable a una nueva larga noche de insomnio, tedio y recuerdos. Desde mi ventanal a treinta metros del suelo, la vista hacia la Bahía no llega más que al adefesio azul, dejando al Cerro escondido en su eterna bruma. Aislado de la ciudad y sus...

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El fuerte solitario

     Quedaron en mi recuerdo los soldaditos de plomo. Volaba la imaginación de un niño sensiblemente creativo. Las luchas y los encuentros de esos rígidos soldados, que mi mente transformaba en ídolos desconocidos. Eran ellos los valientes, que siempre estaban prontos, para enfrentar a sus pares. Cañones y caballitos completaban mi escuadrón. Pero algo me faltaba en mi lucha por la defensa, era tener un cuartel de...

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Un día en la vida de un opositor

Me apetece tanto ponerme a estudiar, como me apetece colgarme de un árbol por las pelotas.  Miro las hojas que están desparramadas en el escritorio, y casi me apetece tirarme por la ventana. Buena idea. Decido mirar por la ventana. Gran recurso del estudiante, observar a través del cristal un mundo que no puede disfrutar.  En la calle un gato callejero pulula libre, sin obligaciones aparentes. También  veo al cretino de mi vecino con menos...

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Hay que salvar a mi niña

Cuando la paranoia y el descontrol se apoderan del ser humano, puede llegar a mover montañas para lograr lo que su mente le exige. Hace pocos días a muy pocos metros de mi domicilio, oía gritos, llantos entrecortados  pidiendo ayuda al vecino más cercano. Miro detenidamente mi reloj que marcada las veintitrés y treinta, de una noche terriblemente fría, y pensé, “seguramente algunos graciosos llegan de copas, y quieren llamar la...

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Recuerdo de una noche fría

Como si fuese arrastrada por la agitada marea se esparció en el cielo la oscuridad, asomándose por mi ventana y ahogando la más tenue insinuación de luz reflejada por el cristal, cubriendo mis temores en su velo infinito y a su vez cegándome de la afanosa  realidad. Y con ella, como impulsada por la más terrible necesidad de desahogo, de desesperada compañía arribó en lo más alto la dama de las tinieblas...

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Una dama de la noche

Durante las noches de todo el año me despertó una bella voz femenina interpretando canciones de amor; de esas que a la juventud de hoy ya no les gustan. En la distancia escuchaba boleros y baladas de mis años juveniles pero, mi timidez siempre me impedía salir a investigar quienes conformaban ese dúo tan extraordinario; la respuesta vine a conocerla cuando menos lo esperaba. Con precisión matemática todos los fines de semana, en...

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Abismo

Bajo mis lentas y quebradizas pisadas rugen las hojas secas que se encuentran a la orilla de este sinuoso camino sin fin, mis ojos, enceguecidos por la niebla de la noche no consiguen tan anhelada silueta y mi mente se permite divagar en tenues recuerdos envejecidos por el dolor de una ausencia eterna, o quizá  efímera, pero que mi alma, sabia, se resiste a soportar y solo quiere salir de esta prisión que cada vez pierde más aire e ir en busca de la causa...

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El escondite que detuvo mi corazón

Por allá entre los escondites de mi recuerdo, se me había quedado guardada una aventura que dio origen a un gran susto y muchas carcajadas... Mi pequeña hijita de dos años había desaparecido, mi primer impulso fue buscarla en el balcón de la casa y allí no estaba, como era muy juguetona pensé que quería jugar y la busque en los lugares más insólitos de la casa sin resultado alguno, me detuve a pensar...

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No pude con él

Esa noche era mi peor enemigo. Se burlaba de mí y cada minuto que pasaba era mayor mi enojo. Mis brazos se movían para todos los lados, sin rumbo y luchando en el afán de lograr mi victoria.- No era justo que cuando aparecía la calma, nuevamente se lanzaba al ataque.- Astuto, y un luchador sin tregua. Claro la oscuridad era su aliada, y mi torpe   accionar una ventaja.- Pasaron las horas, y entregué mi lucha. Entonces me dije: no es...

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