CELADA MACRABA

Karen tomó el arma cargada que había dejado la noche anterior debajo de la almohada.

Se acercó lentamente por la espalda de su esposo, Peter; el hombre estaba en su bata de dormir, fumando una pipa y mirando el horizonte por el gran ventanal de la alcoba.

Llevaban veinte años de matrimonio. Karen, recientemente habia conocido a un joven, muy atractivo, del cual se enamoró. Para vivir el ensueño de su vida, necesitaba el dinero de su marido. Había planeado todo, incluso preparó un pozo en el fondo de su casa, para ocultar su crimen.  

Peter seguí inmóvil, fumando. Karen no dudo, apunto a la nuca de su victima y sin piedad le disparó. El arma produjo un estruendo, pero como era una gran casona y estaban solos, nadie escucho.

El hombre se desplomó de inmediato, dando un extraño giro en el aire, cayendo de espaldas. Por detrás de la cabeza, un liquido rojo salía a borbotones.

Karen temblaba, si bien era una mujer muy fría, esto la había superado. Retrocedió unos pasos y se sentó en el borde de la cama con el revolver en su mano. Sintió todo como un films en la que ella solo era una espectadora. Tardo unos instantes en reaccionar ante la realidad. 

Se levantó velozmente,  tomo una sabana y puso el cuerpo sobre ella. Lo arrastró con todas sus fuerzas por el corredor, bajo las escaleras y luego se dirigió al fondo, al gran jardín que tenía.

Cuando llego al borde del pozo que había cavado, lo arrojó. El cadáver cayó abruptamente. Regreso a la casa y busco un galón de gasolina, lo roció y prendió fuego, tratando de reducirlo a su mínima expresión. El olor a carne quemada era insoportable. Finalmente, tapo el pozo.

Como estaba muy nerviosa, tomo un somnífero para tratar de dormir.

A la mañana siguiente se levanto. Mientras se desperezaba, oyó un sonido muy extraño en la plana baja de la casona. Algo que se arrastraba.

Se acerco a la puerta de su alcoba y puso la oreja, tratando de escuchar algo más.

Sintió crujir las escaleras de madera, como si algo indefinido las subiera.  Daba golpes fuertes que resonaban mucho. A esto se le agrego un jadeo que parecía humano. Ya estaba muy cerca de la alcoba, al final del pasillo.

Sintió mucho miedo. El picaporte comenzó a girar y ella se alejó de la puerta. Cuando se abrió, apareció una figura humanoide espeluznante, con el rostro deformado por quemaduras. Su ropa, muy negra y con un olor fuerte a gasolina.

- ¡ No puede ser !...yo te mate – Karen grito con fuerza gutural.

La mujer estaba aterrada. Comenzó a retroceder hasta llegar a la ventana. La figura fantasmal siguió avanzando con los brazos extendidos. Karen perdió el equilibrio y cayó fatalmente al vacío.

El espectro, dio un giro de noventa grados y se dirigió a un armario. Extendió su brazo izquierdo, saco una botella whisky y se lo sirvió en un vaso.

Camino con normalidad hacia un sofá y se sentó. Quedo con la mirada fija en la ventana por donde cayó Karen. 

Luego comenzó a quitarse la mascara de látex, que estaba muy bien adherida a su rostro. Era Peter. 

Mientras hacia esto, rememoro todo: Hacía unas semanas descubrió el plan de su mujer y se preparo.

Reemplazo la balas del arma con salva. Cuando cayó intencionalmente de espaldas, rompió una pequeña bolsita  de utilería que simulaba sangre, la cual estaba colocada en el cuello de su bata.  

Posteriormente, al ser arrojado al pozo y mientras su mujer buscaba la gasolina, salió rápidamente del mismo y lo reemplazo con un muñeco relleno de carne vacuna.

El punto maestro del plan fue la máscara, la cual había conseguido de sus amigos de efectos especiales de la Paramount Pictures. 

Estuvo sentado, inmóvil, aproximadamente una hora. Luego se puso de pie, fue a darse un baño, se vistió con un elegante traje azul y finalmente, se dirigió a la policía a confesar todo lo sucedido.

 

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