Del lenguaje latino-americano

A propósito de mi anécdota con el gringo, me vienen a la mente infinidad de palabras que utilizamos en nuestros países en forma diferente.

Siempre se ha dicho que los latinoamericanos somos afortunados pues nos une el idioma, pero en realidad esto es verdad solo en parte. Recuerdo que a mi llegada a Canadá conocí algunos inmigrantes de Costa Rica y con ellos, di mis primeras asomadas a un mundo del que no sabía nada. Para ellos la hormiga es “sompopa”, el pasto es “sacate”, una soga es un “mecate” y un pavo es un “chompipe”. Esto fue solo el comienzo de una larga experiencia involuntaria que comencé y que a través de los anos se ha ido extendiendo.

En Chile se le dice “guagua” a un bebe pero en Puerto Rico “guagua” es un ómnibus. En Centro America así como en el norte de Sur America el aguacate es una fruta muy común, pero en Uruguay, Argentina y Chile le llamamos “palta”.

La piña es otra fruta de nuestro continente, pero en Uruguay una piña es la fruta de los pinos pues a la otra le llamamos ananás.

Este nombre proviene del portugués y sin embargo, en Brasil que hablan ese idioma le llaman “abacaxi”. Los colombianos le llaman en la costa “patilla” a nuestra sandia, y en Venezuela a la banana le dicen “camburo”. En otras regiones como Costa Rica y Panamá le dicen “guineo”. Estos ejemplos no solo se advierten con sustantivos, sino que también las expresiones pueden ser muy diferentes de un país a otro, llegando incluso al punto de tener un significado totalmente contradictorio. Cuando algo luce bien, los nicaragüenses dicen “se mira bonito”. 

Nosotros conversamos, los mejicanos “platican”. Los boxeadores pelean pero en Cuba “se fajan”. Los peruanos cuando bromean dicen “están vacilando”,  pero en Colombia están “mamando gallo”. Y así sigue esta interminable lista que con el tiempo va en aumento. Es por eso que siempre digo que en realidad, solo hablamos el mismo idioma en un 70%.

En un país de inmigrantes como Canadá, este es tema obligado cada vez que nos reunimos personas de diferentes países pues es no solo curioso sino hasta cómico.

Los invito a que compartan sus propias experiencias y verán que resulta divertido.

(A propósito: sabían que un emparedado en México es una “torta”, en Argentina es un “sándwich” y en Uruguay un refuerzo”?).

Esto da para mucho.

Un abrazo.

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