EL EGOPOETA

Sentado frente a un ordenador o, muy recomendable, frente a una libreta, en blanco, el ordenador o la libreta. -Este poema que voy a escribir será el mejor poema que se haya escrito jamás. - Es el pensamiento que transcurre en la mente del egopoeta, pensando en subirlo a la red y que sólo por ser él, van a aclamarlo, regalándole los ojos. Se transporta a un mundo de éxitos y fama, cree ser el mejor. Probablemente sea muy bueno, pero no lo sabe, se obceca en escribir el texto estrella de la red. Sí, tiene amigos que, por no perder su amistad o por no contrariarlo, le alabarán la gracia y lo elevarán a un altar vacío. Quizá tenga muchos amigos que harán lo mismo, y verá alimentada su vanidad de forma exponencial. Probablemente el poema sea bueno, y en el mejor de los casos buenísimo. Pero, y aquí viene la diferencia, sólo será capaz de leer su propio poema, una y otra vez, sin darse cuenta de que ahí al lado hay otro que es más aclamado que él. Hasta que un día se da cuenta de que el silencioso, el que no pretende, el que no llama la atención, resulta que, de forma misteriosa, es el que realmente es bueno, incluso mejor que él. - ¡No puede ser! - se dice a sí mismo, pensando que él es el más aclamado; pero comprueba que sin buscarlo el otro tiene más fama, es mejor y no se da importancia. Cae en una profunda depresión y deja el papel o el ordenador en blanco y durante un largo tiempo no se vuelven a tener noticias del egopoeta. Pero lo vuelve a intentar y se olvida rápidamente de la experiencia porque sigue siendo un egopoeta. Vuelve la historia a repetirse y volverá a verse sentado ante la pantalla en blanco de un ordenador o las hojas de una libreta por escribir y dirá- ¡Voy a escribir el mejor poema que se haya escrito jamás! - Y yo me pregunto: ¿dónde habré oído yo esto antes?

 

Fdo.: Alfonso J. Paredes (El Egopoeta)

 

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