"El Escritor de Cartas"

Usualmente no veo televisión, tampoco soy amante del cine, pero el sábado anterior, algo extraño me llevó a prender el televisor.   Después de dar más de una vuelta por todos esos canales nacionales y extranjeros, de pronto mi atención aterrizó en el título de una película que estaban presentando en un canal que se llama Estudio Universal, o algo así, “El Escritor de Cartas”.

El Escritor de Cartas es una película muy sencilla, aunque yo no tengo autoridad, porque no tengo mayor conocimiento sobre  cine, para calificarla  sí puedo decir que aprendí algo extraordinario del tema que se trató durante este film.

“El Escritor de Cartas” trata la historia de un anciano que todos los días escribe una carta y se la envía a distintas personas, gente  que él ni conoce.  Este anciano toma, al azar, los datos de un directorio telefónico, direcciones y nombres de las personas a quienes les va a enviar su carta del día.  Todos los días escribe una carta distinta para enviársela a una persona distinta.

De tal manera que una de estas cartas, cualquier día llega a una muchacha muy conflictiva, con problemas de todo género, familiares, escolares, sociales y hasta de pareja.  En esta misiva, que “El Escritor de Cartas” no sabe a quién le está enviando, se destaca la esencia Divina como el valor que sustenta a todo Ser Humano.  De manera magistral la muchacha recibe un mensaje personal mediante el cual se le recuerda que sus infinitas aptitudes y capacidades provienen de su Génesis Divina y que por ende ella, la chica, es una mina de dones y talentos que se alimentan y se mantienen en su fuente eterna. 

La muchacha  queda muy impactada  por el recado de este anónimo y muy curiosa por conocer quién es el remitente absolutamente desconocido para ella y para su familia.  Por esta razón la extrañada joven  se propone encontrar al  expedidor del mensaje y lo encuentra como habitante de un ancianato.

La muchacha y el anciano entablan una estrecha relación en la que cada uno es maestro y ambos son  discípulos.  En una de sus tantas conversaciones la muchacha pregunta:

·         ¿Cómo descubriste tu talento para escribir?...

Y he aquí la respuesta que me ha significado una gran enseñanza…

·         Hace muchos años tuve una fuerte discusión con una gran amiga, ambos estábamos muy jóvenes; yo fui muy duro con ella y le dije algunas cosas enormemente hirientes.  Al cabo de un tiempo ella murió y con esto yo reflexioné y me di cuenta que yo no quería seguir siendo un hombre ofensivo con alguna otra criatura y que la energía que gastaba en ofender a las personas, más bien la quería utilizar para reconocer y destacar el Principio Divino que compartimos todos los Seres Humanos…

 

Qué buena enseñanza, no?...

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