El último consejo: lazo de la confianza

Amigos hasta la muerte, el lema con el que reforzábamos nuestra amistad, una amistad erigida por la confianza total que nos teníamos el uno al otro, ¿lo recuerdas?

Sin importar cuantas veces chocabas contra el suelo, yo estaba ahí para levantarte, animarte y servirte de bastón.

Tus problemas eran los míos y mis problemas los tuyos. Juntos siempre logramos salir victoriosos de toda adversidad.

Una pareja invencible; con sus defectos, pero con su virtud mas grande, la amistad.

Poco a poco el tiempo y la distancia nos separo, cada uno ahogado en sus ocupaciones se alejaba de su amigo incondicional.

Tu mirada fijó un nuevo rumbo y en el horizonte de tu mirar no me encontraba yo.

No me importo, ¡yo! estaba siempre a la espera, vamos compañero, ¡llámame!, si necesitas mi ayuda no dudes en pedirla, ¡anda!, acá espero impaciente el momento para volver a apoyarte en la vida.

Esa llamada tan anhelada nunca llego, un nuevo refugio habías encontrado, yo lo acepte, sin embargo seguí a la espera.

El día al fin se hiso presente, un problema en el que solo yo podía ayudarte y sin que me lo pidieras intervine, estaba contento, al fin después de tanto tiempo podía darte la mano, tapar algún error tuyo y hacerte quedar bien ante el mundo, compañero ¿como puedes dudar?, créeme que nunca te hubiera traicionado.

Al enterarte de mi intervención creíste que te había fallado, que te había quitado las mascaras frente a la sociedad, esas mascaras que solo yo conocía, ¿en verdad crees que te hubiera traicionado así?

Rompiste el lazo que nos unía, la base de la amistad, ¡rompiste la confianza!, esa magia que me aferraba a ti.

Ahora te veo a los ojos, tu mirada es inexpresiva y combina perfectamente con tu rostro que hace algunos minutos cambio de color, tu cuello esta muy maltratado y fue quien impidió el paso del aire a tus pulmones.

Sentado sobre ti, con mis manos entumecidas de tanto estrangular, mirando tu triste figura; de mis ojos salen lágrimas de dolor. Te quite las mascaras y las lance lejos, pero con ellas también se fue tu vida.

Te doy mi último consejo.

“nunca destroces la confianza de un amigo, ya que tu mejor amigo es el único capaz de volverse tu mas poderoso enemigo”.

 

Gustavo A. Rico S.

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