EL PUEBLO MANDA...

Por estos días nos andamos rasgando las vestiduras en todo el mundo con el monótono tema de la degradación política.  Todos los sistemas salpicados por graves denuncias de sobornos, dádivas y coimas de todos los niveles y a todos los niveles.   La depravación en el manejo del recurso público es indudablemente el cáncer que carcome  a la nación mundial; la corrupción política es el desangre pueblo en todo el planeta.

Pero, si ya todos sabemos qué es la corrupción,  si ya todos sabemos cómo y en dónde se origina, porque se nos ha extendido tanto?,  porque se nos ha convertido en un problema irreparable?...  Esta depravación en el manejo del recurso público es una cultura nociva que ha invadido todos los sistemas políticos sin respetar sexo, raza, creencia…  Y la solución…?.

No es una carencia de legislación, porque ya la ley tiene prevista su condena y castigo, pero esta, la ley, sirve para todo menos para prevenirla o sancionar a los corruptos…  Endurecer las penas… es una burla porque, como ya dijimos, el problema no es por falta de leyes, si no que no se aplican  las leyes existentes…

Y… entonces estamos condenados a despertar cada mañana con un nuevo escándalo de corrupción?.  Pues sí, mientras el pueblo no asuma su responsabilidad y ejerza su sagrado poder de votar a consciencia.

Esta nefasta e invasiva cultura se alimenta con el voto ciudadano y la sostiene la confianza del pueblo; un pueblo sinvergüenza y masoquista que elige reiteradamente a su verdugo; verdugo infame que se roba los recursos públicos; recursos públicos que corresponden a salud, educación, seguridad, infraestructura, etc. para el mismo pueblo.

Pero al parecer nos resulta más fácil hacer un escándalo distinto todos los días que educar al elector para que asuma su responsabilidad y compromiso consigo mismo al momento de ejercer su inmaculado derecho de elegir.

 

Un político sin votos no existe, un voto tiene un valor incalculable; es el ciudadano el que vota; entonces el poder es del ciudadano votante…  “EL PUEBLO MANDA, EL PUEBLO TIENE LA RAZÓN…

Comentar