EL VENDEDOR DE ALEGRÍA QUE MURIÓ DE TRISTEZA

 

En Colombia hay unos productos dulces deliciosos que llevan por nombre Alegría, son muy comunes en la costa Caribe y algunas regiones de clima caliente. La base de estos productos es la panela y el coco, pero se encuentran de diferentes sabores agregados como limón, piña y canela. Para los aficionados al dulce son deliciosos.

Por lo general son vendedoras negras las que ofrecen por las calles este producto y lo llevan en grandes platones sobre la cabeza en un equilibrio increíble. Pero esta historia tiene como protagonista a un hombre que sobrevivía vendiendo Alegrías en una ciudad de la Costa colombiana.

Lo conocí en uno de mis viajes al mar y nos hicimos amigos. Me contaba de su difunta esposa que era quien tenía el oficio de vender los dulces pero, como había niños que mantener y él no conseguía trabajo, pues se dedicó al oficio que tenía su señora a la que recordaba todos los días porque fue el amor de su vida.

 Decía que la venta dejaba para comer en época de temporada turística y pasando esta era muy difícil conseguir el sustento para sus seis hijos, el mayor de los cuales contaba con diez años y vendía empanadas que le suministraba una vecina; la misma que le daba a él las alegrías y les tenía arrendada una pieza donde se amontonaban en las noches.

El recuerdo de su mujer lo atormentaba a diario y poco a poco el hombre se sumió en una depresión profunda que no pudo superar. Una noche lluviosa, después de escuchar la canción Alfonsina y el mar, le dijo llorando a sus hijos que iba a emprender un viaje pero que la dueña de casa los cuidaría mientras retornaba. Los besó y se despidió para siempre. Algunos playeros lo vieron pasar con su tristeza y sus lágrimas rumbo al mar. Para ellos no era raro que alguien se metiera en el agua por eso lo dejaron con su tristeza y sus lágrimas entrar al mar… y nunca más se volvió a saber de él.

Edgar Tarazona Angel

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