El viaje sin fin

Me asomo en tu ojo y navego en la barca que me llevará al poniente, con el esqueleto que articula a la luz, en esa piel que hace de mar furioso, por esa libertad que cruza el horizonte. Como una bandera o una paloma dorada. Por la comarca que cultivó la lluvia en sus ojos. Como el mismo sol que creció entre cochas y manantiales, que voló con las aves que lo anidaron. Navego en mi barca que está en tu ojo deslizando este sueño. Navego la sombra azul que dejó la tarde de tus ojos, en la luz de una estrella roja de tu beso.

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