Insignificancia

 

 

 

 

 

Él se levantó tan temprano, que el sol de la mañana iluminaba todas las ventanas de su casa, descubrió que estaba solo como todos los días, hacía tiempo que estaba cansado de despertar, recorrió la inmensidad de su casa, una casa cargada de recuerdo y nostalgias, recordó cada rincón como aquella vez.

 

Había dejado pasar el tiempo y este como un tirano absoluto se había logrado imponer en su vida, nunca había querido tener hijos, lamentablemente tampoco había tenido tales relaciones para propinarle una familia, es por eso que hoy cerca de los ochenta años arriba de esta tierra, encontraba tan vacío el hecho de existir, como unas caracolas tan lejos del mar que sueñan que el viento venga a su encuentro y las arrulle con su majestuosidad para lograr llevarlas al agua nuevamente.

 

Un día pensó que,  llamar la atención había sido tan eficaz en el pasado, dejaría de comunicarse con el mundo exterior, ya no saldría de su casa, no compraría víveres ni dedicaría más tiempo a combinar sus ropas con afán de aparentar algo que no era.

 

Esta vez se acostó en su cama que rechinaba un poco por tornillos oxidados y movimiento sonámbulos constantes. Allí se quedó esperando que el tiempo le hablara al oído a la soledad y comprobarán que estaba allí, acostado, esperando que alguien procurase su puerta.

 

Que alguien recordará en su mente su nombre, que algún vecino chismoso mirara sus ventanas ahora cerradas y se preocupara, pero nada de esto sucedió al fin.

 

El se quedo acostado mucho tiempo, hasta que las nubes del pasado fueron al encuentro de tormentas del presente.

 

Cuenta que de vez en cuando alguien hacerla sus manos al timbre para hacerlo sonar, y este gastado de pilas viejas no emite ningún sonido. Y nuestro amigo sigue acostado esperando su momento de despertar.

 
 

 

…………………………………………………de ebook de Andres Lacrosse “Historias enanas”

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